DEPRESIÓN EN PRIMAVERA

La depresión se caracteriza por la aparición de síntomas físicos y psíquicos, presentándose en el doble de las mujeres respecto de los hombres.

Los cambios bruscos de estación se han asociado al aumento de esta patología, debido a que algunos episodios depresivos se manifiestan mayormente ante el aumento o disminución de la luz solar, siendo los actos suicidas o ideas de muerte las que se incrementan durante la primavera y verano.

Un cuadro depresivo se puede manifestar de forma psíquica y física. En este último caso, la persona siente dolor de cabeza, dolor muscular, pesadez corporal, cansancio, fatiga y flojera. Mientras que las molestias psíquicas son decaimiento, tristeza, abatimiento, cansancio, agobio, sensaciones pesimistas, ideas de culpa, muerte, suicidio e insomnio.

– Tipos de depresiones

Existen dos tipos. Las monopolares que se manifiestan con un solo polo depresivo de tristeza o abatimiento. Se estima son el 60% de las depresiones, presentándose principalmente en las mujeres.

El segundo tipo de depresión es la bipolar. En este caso, “puede haber un momento en que la persona esté depresiva y en otro período acelerada. Es difícil hacer el diagnóstico de depresión bipolar, ya que es frecuente confundir una bipolar con una monopolar”, explica el Dr. Pedro Retamal, psiquiatra de Clínica Santa María.

Ambos cuadros tienden a ser genéticos o hereditarios, pero con un importante componente ambiental. Sin embargo, las bipolares aparentemente tienen una carga genética considerablemente más elevada.

La depresión bipolar aparece alrededor de los 15 años con episodios depresivos como alteración de la conducta, consumo de alcohol o droga y cambios bruscos de temperamento que se manifiesta con una inestabilidad emocional. En cambio, las monopolares tienden a presentarse cerca de los 20 o 30 años con una actitud más estable y episodios menos comunes.

Las personas con conflictos personales, familiares, laborales, económicos o sexuales, presentan más cuadros depresivos que quienes no tienen estos problemas.

Además las depresiones se diferencian entre leves, moderadas y graves. “Se consideran leve cuando no existen ideas suicidas, de muerte y cuando el compromiso funcional -capacidad para producir, estudiar, trabajar, leer, escribir, en fin moverse- no está comprometida”, explica el Dr. Retamal, quien asegura “es grave cuando hay una idea suicida y psicótica. La persona siente que está siendo castigada, perseguida o vigilada por sus malas acciones o pecados cometidos”.

– Tratamientos

Antes de comenzar un tratamiento, se debe realizar un diagnóstico para ver saber si la persona sufre de una depresión por un componente genético o por factores ambientales somáticos como una anemia, cáncer o hipotiroidismo.

Es importante realizar un tratamiento, ya que de lo contrario pueden aparecen diversas complicaciones como la cronificación de la depresión frente a conductas suicidas y alteraciones en el área profesional y laboral.

Dependiendo si es leve, moderada o grave será el tratamiento de la depresión. Lo importante es que todas tienen que ser tratadas. El especialista explica que “es posible que una depresión leve tenga un manejo exclusivamente psicoterapéutico. Mientras que cuando son severas o moderadas se recurre a los fármacos y psicoterapia”.

El tiempo mínimo que una persona puede estar con tratamiento es de seis meses, sin embargo, la duración dependerá del tipo de episodio que haya sufrido la persona.

Cuando los episodios depresivos comienzan a ser abundantes y frecuentes, se recomienda realizar un tratamiento persistente en el tiempo que dure por años.

Con la colaboración del Dr. Pedro Retamal, psiquiatra de Clínica Santa María.

Fuente csm.cl

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