Similitudes del cristianismo con el mitraísmo compitieron hasta el siglo IV

Similitudes con el cristianismo

La influencia del mitrismo en el cristianismo se debió gracias a la Iglesia Católica, la cual cristianizó muchos símbolos de la religiones paganas para difundir el mensaje cristiano, como por ejemplo, el 25 de diciembre como fecha de nacimiento del Mesías. Igualmente, hay semejanzas entre creencias del mitraísmo y enseñanzas bíblicas cristianas.

  • Tras su nacimiento, Mitra fue adorado por pastores.
  • El tránsitus (viaje de Mitra con el toro sobre los hombros) recuerda al Vía Crucis del relato evangélico.
  • El mitraísmo era una religión de salvación: el sacrificio de Mitra tiene como finalidad la redención del género humano.
  • Mitra recibía los apelativos de La Luz, La Verdad y El Buen Pastor.
  • El banquete ritual de los fieles de Mitra tiene similitudes con la eucaristía cristiana.
  • El día sagrado del mitraísmo era el domingo, y no el sábado.
  • El nacimiento de Mitra se celebraba el 25 de diciembre.
  • Los atributos del pater —máximo nivel de iniciación en el mitraísmo— eran el gorro frigio, la vara y el anillo, muy similares a la mitra, el báculo y el anillo de los obispos cristianos.

Mitra era un dios conocido en la antiguedad, principalmente en Persia e India. Mitra era el dios de la luz solar, de origen persa que fue adoptado en el imperio romano. Se conservan diversas esculturas, en su mayor parte del siglo III. Se le representa como un hombre joven, con un gorro frigio, matando con sus manos un toro.

El dios Mitra romano

Durante el Imperio romano, el culto a Mitra se desarrolló como una religión mistérica, y se organizaba en sociedades secretas, exclusivamente masculinas, de carácter esotérico e iniciático. Gozó de especial popularidad en ambientes militares. Obligaba a la honestidad, pureza y coraje entre sus adeptos.

Las excavaciones iniciadas en 1857 bajo la iglesia de San Clemente, en Roma, mostraron que estaba construida sobre una iglesia paleocristiana del siglo IV, y esta a su vez sobre un templo dedicado a Mitra. Por los hallazgos arqueológicos se sabe que es una religión de origen persa, adoptada por los romanos en el año 62 a. C., que compitió con el cristianismo hasta el siglo IV.

Existen realmente pocos textos escritos por autores mitraístas. Se conservan algunas pinturas e inscripciones, así como descripciones de esta religión por parte de sus oponentes, entre los que hay neoplatónicos y cristianos.

Buena parte de lo que ha circulado acerca de este mitraísmo se ha basado en las teorías de un erudito belga llamado Franz Cumont. Su obra titulada Los misterios de Mitra, publicada en 1903 condujo a especulaciones por parte de la Escuela de la historia de las religiones en el sentido de que el mitraísmo había influenciado algunas prácticas del incipiente cristianismo. Con el tiempo, en ambientes más populares que académicos, se ha formado una leyenda urbana muy elaborada sobre un presunto nacimiento virginal de Mitra, así como de una supuesta muerte y resurrección de este personaje, y varios puntos más que relacionan íntimamente las vidas de Jesús de Nazaret y Mitra. Esta hipótesis NO tiene fundamento histórico, pero es bien sonada y repetida por todo el mundo (Exactamente igual que la biblia). (Para ver más información acerca de la historia de Mitra, dirigirse a Mitraísmo)

El dios Mitra védico

Mitra también es un dios védico de la India. Según el Bhágavata Puraná es el semidiós que controla el movimiento intestinal. En idioma sánscrito el término mitra significa ‘amigo’.

Mitra es uno de los Aditiás, los hijos de la diosa Áditi. Según algunas fuentes sus hermanos pueden ser siete u ocho, aunque otras referencias llegan a decir que hasta treinta y uno. Aditya indica su clasificación de dioses solares y/o del cielo. Según el Rig Vedá, Áditi es una deidad femenina, madre de todos los dioses, esposa de Kashiapa e hija de Daksha, un dios menor progenitor del universo. Se dice que ella lo contiene todo, y se le podría considerar como «naturaleza» o «diosa primigenia creadora».

En los Vedás, Mitra es un dios secundario del sol, siendo mucho más conocido Suria, que sí queda bien definido como el Dios Sol en todas las escrituras en las que se le menciona.

El Mitra védico nunca va solo, sino en compañía de su hermano gemelo Váruna, según el Rig Vedá, y los dos están incluidos entre los dioses hermanos Aditiás. Mitra está relacionado con los juramentos, las promesas, los contratos, la honestidad, la amistad y los encuentros, así como considerado como el suave sol del alba. No suele tener tanto protagonismo como su “conflictivo” hermano, y por ello suele pasar más desapercibido. A veces se le confunde con Indra, aunque éste es dios del fuego, y bastante más belicoso.

En contraposición, a su hermano Váruna se le asigna la creación de rayos, tormentas, lluvias, de las aguas, los oceános, los ríos y los bajos mundos o de las profundidades. Incluso se le llega a asignar el papel de Dios de los muertos, y dentro del agua, siempre va acompañado de nagas. También en el Rigveda se menciona su papel de dios lunar o Chandra, posteriormente asignado a Shivá.

El tándem Mitra-Váruna también viene mencionado en los antiguos Puranás, y no se describe muy bien su procedencia. Todo ello apunta a que pertenecieron al rango de dioses anteriores del período pre-sánscrito, antes de la aparición del hinduismo primitivo. En este hinduismo primitivo y medio, el dios que ocupaba el rango de dios-sol era Suria, en oposición al dios lunar Chandra.

Hay que comentar que en los Vedas, no hay mucha claridad en la identificación de muchos dioses. La razón es porque con el paso del tiempo fueron cambiando los cultos, donde se mencionan a dioses que ya casi nadie recuerda a excepción de unos pocos estudiantes de las escrituras y algunos brahmanes, todos muy versados. O bien se da el caso de que se cree en otros dioses que no están apenas mencionados en las escrituras sagradas hindúes.

Lo cierto es que Mitra, como su madre Áditi y el resto de los Aditiás, pueden ser reminiscencias de tiempos muy anteriores al establecimiento del vedismo (religión anterior al hinduismo). O incluso que el propio Suria, del que hay información suficiente como el Dios Sol, puede también haber sido una especie de «adquisición nueva» para asimilar cultos de otras zonas de la India. Actualmente en el culto hindú, los Aditiás ocupan un segundo plano bastante lejano a la práctica real diaria de todo hindú común. Aún así, hay sijs y otros credos y religiones de la India y alrededores, que todavía creen en Suria de alguna manera, dejando huellas de que en su momento de auge fue comparable al culto del Dios-Sol Amón-Ra en Egipto.

Todo ello viene a decir que el dios Mitra védico, como Dios-Sol no tiene en el hinduismo la relevancia que tuvo Suria. Y aunque el dios-sol Suria tuvo un papel protagonista, fue posteriormente relegado a un segundo plano por otras deidades.

Bibliografía

  • I. Campos Méndez, El dios Mitra: orígenes de su culto anterior al mitraísmo romano. Ed. ULPGC, Las Palmas de Gran Canaria, 2006. ISBN 84-96502-71-6
El contenido de este artículo incorpora material de una entrada de la Enciclopedia Libre Universal, publicada en español bajo la licencia Creative Commons Compartir-Igual 3.0.

Véase también

Enlaces externos

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  • [1]Comunicación en las I Jornadas Mitraicas de Cabra (2009). “Los Misterios Mitraicos: los seguidores de Mitra”. Dr. Israel Campos Méndez
  • Mithraeum.eu Sitio internet en español con una amplia colección sobre el dios Mitra.
  • Los Amigos de Mitra Página en español y en francés de los amigos de Mitra.
  • Elementos de continuidad entre el culto del dios Mithra en Oriente y Occidente, Israel Campos Mendez en Transoxiana 8, Julio 2004.
  • The sacrifices of Mithras en PECUS. MAN AND ANIMAL IN ANTIQUITY. Proceedings of the conference at the Swedish Institute in Rome, September 9-12, 2002. Ed Barbro Santillo Frizell (The Swedish Institute in Rome. Projects and Seminars, 1), Rome 2004.
  • EL CULTO DEL DIOS MITHRA EN EL ANTIGUO IRAN Y EN EL IMPERIO ROMANO: ANÁLISIS Y REVISIÓN DE LOS ELEMENTOS DE CONTINUIDAD, Israel Campos Méndez [2]

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