Científicos confirman diferencias en el cerebro de liberales y conservadores

Liberales tienen más desarrollada que conservadores área que procesa datos conflictivos e imprevistos.

por Alexis de Ponson

La influencia del entorno familiar y de los amigos no es el único factor que define que una persona simpatice de ideas conservadoras o liberales. El cerebro también juega un rol importante según un estudio conducido por investigadores del University College de Londres, quienes establecieron cómo las preferencias políticas de las personas se relacionan con características específicas de sus cerebros.

Para esto, seleccionaron a 90 estudiantes universitarios a quienes consultaron por sus preferencias políticas y valóricas y luego tomaron imágenes de resonancia magnética de sus cerebros.

El hallazgo fue sorprendente: los participantes que adherían a ideas conservadoras tenían la amígdala más grande, mientras que aquellos que apoyaban puntos de vista liberales tendían a tener un mayor grosor en la corteza cingulada anterior. “Quedamos sorprendidos de descubrir que dos áreas del cerebro permiten predecir la orientación política de una persona”, dice el neurólogo Geraint Rees, quien encabezó la investigación.

La amigdala es una estructura del porte de una nuez ubicada en la parte más interna del cerebro, que se encarga de generar la memoria emocional. “Está relacionada con la afectividad, por lo tanto, se relaciona con emociones como alegría, amor y odio”, explica Archibaldo Donoso, neurólogo del Hospital Clínico de la Universidad de Chile.

Según los autores del trabajo, estudios previos habían encontrado que las personas que se definen como conservadoras reaccionan en forma más agresiva ante situaciones de peligro que quienes se reconocen como liberales, pues a los primeros les molesta el cambio.

En tanto, la corteza cingulada anterior se ubica sobre los lóbulos frontales, divide los dos hemisferios del cerebro y, dice Donoso, “tiene que ver con algunos aspectos de la programación, como la conducta y la toma de decisiones”. La zona, además, se encarga de procesar información que resulta conflictiva para el cerebro.

A juicio de los autores, esta característica otorgaría a las personas más liberales la capacidad de procesar mejor esta información y, por lo tanto, adaptarse de mejor manera a escenarios adversos o inesperados. Por el contrario, los conservadoras serían más proclives a mantener sus patrones de conducta habituales pese al surgimiento de situaciones sorpresivas.

Los investigadores no solo analizaron los datos de los estudiantes, sino también de dos parlamentarios británicos: el conservador Alan Duncan y el laborista Steve Pound, quienes se sometieron a exámenes de resonancia magnética. Las imágenes mostraron que Duncan tenía la corteza cingulada anterior más delgada que Pound, sin embargo, no exhibieron diferencias significativas en el tamaño de sus amígdalas.

Los resultados de este trabajo confirman los hallazgos realizados en 2007 por investigadores de la Universidad de Nueva York, quienes estudiaron la actividad neuronal de las personas.

El análisis de los datos mostró que, frente a situaciones conflictivas e imprevistas, las personas liberales tenían mayor actividad en las neuronas de la corteza cingulada anterior, en comparación con los conservadores. Según los autores esto podría significar que los liberales están más abiertos a las experiencias imprevistas, pero también que los conservadores son más fieles a sus ideas y costumbres.

Los genes también importan

La familia tiene un rol clave en definir cómo las personas piensan acerca de temas controversiales, como el divorcio, la educación religiosa o los impuestos. Esta influencia no se ejerce solo por conversaciones de sobremesa, sino también por los genes. Así lo indica un estudio de investigadores de la Universidad de Rice, en Estados Unidos.

Ellos descubrieron que los gemelos idénticos, quienes comparten exactamente la misma composición genética, eran más propensos a expresar la misma opinión política sobre temas polémicos que los mellizos, quienes solo comparten el 50% de su genoma. “Las actitudes políticas y sociales son en un 50% hereditarias, por lo que se puede decir que las posturas liberales y conservadoras tienen un fuerte componente genético”, explica John Alford, autor del estudio y experto en fisiología política.

Fuente: latercera.com