Testimonio flaviano Sobre un Hermano de Jesús

Josephusbust

Flavio Josefo (¿? 37 o 38 – Roma 94). Historiador judío fariseo, descendiente de familia de sacerdotes. Su nombre originario era Yosef bar Mattityahu.

En el año 64 fue procesado en Roma, saliendo bien parado gracias al apoyo de Popea, esposa del emperador Nerón. Colaboró en la defensa de Galilea en los levantamientos contra Roma ocurridos en el año 66, aunque tras ser derrotados en el año 67 fue de nuevo procesado. Predijo a Vespasiano que seria emperador de Roma.

Tras cumplirse la profecía, pasó a llamarse Flavio Josefo. Se le otorgó una pensión por orden del emperador, la ciudadanía romana, una esposa, un terreno en Judea y una casa en Roma, que había sido residencia del propio Vespasiano.

Escribió los siguientes libros en griego:

La guerra de los judíos
Antigüedades judías
Contra Apión
Autobiografía
Hacia el año 93, escribe Antigüedades judías. En el capítulo XVIII consta una mención a Jesús de Nazaret que ha recibido el nombre de Testimonio flaviano

Escribe también, en el capítulo XX, acerca de un pariente de Jesús:

Ananías era un saduceo sin alma. Convocó astutamente al Sanedrín en el momento propicio. El procurador Festo había fallecido. El sucesor, Albino, todavía no había tomado posesión. Hizo que el sanedrín juzgase a Santiago, hermano de Jesús, quien era llamado Cristo, y a algunos otros. Los acusó de haber transgredido la ley y los entregó para que fueran apedreados (Ant., XX, ix, 1).
En el mismo libro de Antigüedades judías, menciona la muerte de Juan el Bautista por orden de Herodes Antipas (Ant., XVIII, v, 2).

En el libro sexto de La guerra de los judíos se encuentra una completa descripción del famoso Templo de Salomón, que junto con la de la Mishna y la Biblia, ha servido de controversia a lo largo de la historia para debatir sobre el tamaño y la forma del edificio. Especialmente en el Renacimiento dividió a los estudiosos en dos tendencias:

La liderada por filólogos como el bibliotecario de formación flamenca Benito Arias Montano, que con una fuerte base filológica defendían la continuidad del edificio rectangular que Herodes construyó sobre el solar del Templo de Salomón en el Monte Moriá.

La liderada por religiosos como el arquitecto cordobés Juan Bautista Villalpando, que defendían la descripción de la Biblia del templo cuadrado que el profeta Ezequiel soñó que se construiría sobre las ruinas del salomónico.

Todo ello llevó a finales de siglo a que Josefo fuese incluido en la lista de libros prohibidos de la Inquisición. Curiosamente, es muy probable que el Monasterio de El Escorial, la obra cumbre del católico Felipe II, esté basado en las descripciones de Josefo, dentro de la línea más heterodoxa del hebraísta Arias Montano.

Durante la Edad Media, en Europa, Josefo fue el autor más leído de la Antigüedad. Algunos autores afirman que Lucas utilizó parte de la obra de Flavio Josefo para escribir los Hechos de los Apóstoles.

Se denomina Testimonio flaviano (o Testimonium flavianum) a los párrafos 63 y 64 del capítulo XVIII del libro Antigüedades judías (Antiquitae Iudicae) escrito por el historiador judío Flavio Josefo en el que se menciona a Jesús de Nazaret.

Nos ha llegado según cuatro versiones:

Tabla de contenidos
1 Versiones

1.1 Versión griega
1.2 Versión latina
1.3 Versión árabe
1.4 Versión siríaca

2 Análisis exegético

3 Bibliografía

Versiones
Versión griega
Recogida por Eusebio de Cesarea en Historia Eclesiástica (capítulo I, 11), del año 323.

Trasmitida a través de la literatura de la Europa cristiana, las copias más antiguas están datadas en el siglo X.

Apareció en este tiempo Jesús, un hombre sabio, si en verdad se le puede llamar hombre. Fue autor de hechos sorprenden_tes; maestro de personas que reciben la verdad con placer. Muchos, tanto judíos como griegos, le siguieron .Este era el Cristo (el Mesías). Algunos de nuestros hombres más eminentes le acusaron ante Pilato.

Este lo condenó a la cruz. Sin embargo, quienes antes lo habían amado, no dejaron de quererlo. Se les apareció resucitado al tercer día, como lo habían anunciado los divinos profetas que habían predicho de él ésta y otras mil cosas maravillosas. Y hasta hoy, la tribu de los cristianos, que le debe este nombre, no ha desaparecido. (Ant., XVIII, iii, 3)

Versión latina
Es recogida por San Jerónimo (342-420) en su De Viris Illustribus.

Versión árabe
También conocida como versión eslava. Incluida en el siglo X en una traducción árabe de la obra de Flavio Josefo, en Historia Universal de Agapios. Fue sacada a la luz por el exégeta judío Shlomo Pines.

En este tiempo existió un hombre de nombre Jesús. Su conducta era buena y era considerado virtuoso. Muchos judíos y gente de otras naciones se convirtieron en discípulos suyos. Los convertidos en sus discípulos no lo abandonaron. Relataron que se les había aparecido tres días después de su crucifixión y que estaba vivo. Según esto fue quizá el mesías de quien los profetas habían contado maravillas.

Versión siríaca
Aparece en Crónica Siríaca, obra del siglo XII, de Miguel el Sirio

Análisis exegético
Los exégetas se dividen en tres grupos de opiniones:

Los que afirman que sobre el texto de Flavio Josefo uno o varios cristianos intercalaron añadidos (señalados en negrita sobre el texto de la versión griega).
Algunos autores, como Eisler, opinan que fue retocada la versión griega, pero no la árabe.

Muchos opinan que la falsificación se produjo en dos momentos: el primero más discreto dio lugar a la versión árabe;
y el segundo con la interposición de frases de contenido cristiano, originó la versión griega.

Los que opinan que todo el texto es genuino, escrito por Flavio Josefo. Este grupo es minoritario y casi exclusivo de la apologética cristiana más conservadora.

Los que consideran que todo el párrafo es falso. Uno o varios cristianos lo escribieron sustituyendo al de Flavio Josefo. Dentro de este grupo,

Algunos consideran que Flavio Josefo no mencionó a Jesús ni al cristianismo. Se propone como hipótesis, aunque no explica la mención que Flavio Josefo hace de Santiago “el hermano de Jesús” en el capítulo XX. Esta opción suele estar apoyada por detractores del cristianismo.

Muchos historiografistas consideran probable, por la coherencia interna del texto, que Flavio Josefo hiciera mención a Jesús de Nazaret en esta sección del capítulo XVIII. Consideran coherente que, si hace mención a un discípulo o hermano de Jesús en el capítulo XX, en éste hable del que es referente de “Santiago, el hermano de Jesús”.

Esta es la cita en la que aparece Santiago el hermano de Jesús:

Ananías era un saduceo sin alma. Convocó astutamente al Sanedrín en el momento propicio. El procurador Festo había fallecido. El sucesor, Albino, todavía no había tomado posesión. Hizo que el sanedrín juzgase a Santiago el hermano de Jesús, y a algunos otros. Los acusó de haber transgredido la ley y los entregó para que fueran apedreados (Ant., XX, ix, 1)
Esta cita ayuda a datar la muerte de Santiago, hermano de Jesús, en el año 62.

El texto del capítulo 20 es filológica e hsitoriográficamente más consistente que el llamado testimonio flaviano; coincide formalmente con el estilo de Josefo, y parece poco probable una interpolación cristiana por la falta de énfasis hagiográfico y la mención de un “hermano de Jesús”, posiblemente conflictiva para una fe que proclamaba la virginidad de María.

Bibliografía
Traducción al español del Testimonium flavianum en “Cuadernos de Evangelio”, 12, Estella (Navarra)
Lichtenberger H. “Josephus über Johannes den Täufer, Jesus und Jakobus”, Bibel und Kirche 53 (1998) – Hace una exposición de cuáles son las palabras que según su análisis no pueden pertenecer a Flavio Josefo y cuáles son las que no pueden pertenecer a un interpolador cristiano.

La primera versión de este artículo proviene de Enciclopedia Libre – Testimonio_flaviano (http://enciclopedia.us.es/index.php/Testimonio_flaviano), publicado

Fuente: foroekklesia.com

Imagen: wikipedia.org