Joaquín Murieta y los chilenos en California

Joaquin-Murieta

En 1599 el marino en corzo ingles Francis Drake llegó a las costas de California a la que llamó Nueva Albión en recuerdo a Inglaterra. No estuvo mucho tiempo ahí, porque lo seguía la flota española para castigarlo por los actos de piratería que cometió en sus colonia americanas.

En 1820 fue Lord Thomas Cochrane quien al mando de la escuadra chilena persiguiendo a los dos últimos buques realistas que quedaban en el Océano Pacifico, también llegó a California y ofreció el apoyo de Chile a esa colonia.

El 19 de agosto de 1848 llegó a Valparaiso procedente de California el bergantín chileno J.R.S. trayendo un cargamento de sebo, cuero y mercadería surtida. Hasta aquí nada era sobresaliente, pero cuando el capitán don Alfredo Andrews salto de cubierta mostrando una bolsa llena de oro en polvo , todo cambio. La noticia corrió por el puerto primero y luego por todo el país, tan rápido como se esparcen las malas noticias, es decir en el acto.

¿Qué había sucedido? . En las pertenencias de un colono suizo llamado Juan Augusto Sutter, cerca del río Sacramento se encontró el aurífero metal. Fue tan grande el interés, decía el capitán Alfredo Andrews por marchar a los lavaderos del río Sacramento, que la población del pequeño puerto de Yerba Buena el mas importante de esa época quedó desierto y la propia tripulación del bergantín chileno J. R. S. fue sujetada a punta de pistola para impedir que desertaran a causa de la fiebre del oro.

Este suceso encontraba a Chile en muy buen pie al tener una flota mercante de 57 barcos que navegaban por el inmenso Océano Pacifico en 1835, las que subieron en 1849 a 120 embarcaciones y en 1864 esta cifra se elevó a 272 naves de las cuales 42 fueron construidas en los astilleros de Valparaiso, Constitución, Talcahuano y Chiloe, esas naves surcaban los mares en la siguiente forma 11 a Europa, 18 a la costa americana del Atlántico, 6 a África, 2 a India, 4 a China, 30 al cabotaje nacional, 60 a la ruta Valparaiso California y el resto al Océano Pacifico.  23 días despues que llegara el bergantín J.R.S.

Es decir el 12 de septiembre de 1848 salía de Valparaiso rumbo a California la goleta Adelaida con los primeros 60 aventureros 10 días despues lo hizo la goleta Virginia, acortando cada vez mas los itinerarios le siguieron las goletas Urdine, Dolores, Mercedes, Minerva, hasta convertirse en una avalancha incontenible. Solo desde el  10 de diciembre de 1848 hasta igual fecha del año 1849 habían salido de Valparaiso 310 barcos con destino del ahora “Dorado” California llevando a miles de compatriotas en busca de las ansiadas vetas.

La cantidad de chilenos que emigró entre 1848 y 1852 fluctúa según los historiadores entre 30.000 y 50.000 personas de todas las edades y condiciones sociales. Es necesario destacar la importancia que adquirió Valparaiso como centro internacional al llegarse a contar 160 barcos de todo el mundo en la bahía, entre ellos 35 chilenos 2 peruanos. Los demás tenían las mas diversas banderas.

En enero de 1850 salieron de sus muelles 50.000 quintales de harina y en febrero del mismo año en un solo día zarparon 48 naves repletas de harina, vino, cueros, sebo para velas y pasajeros. La industria nacional se activó en tal forma, que de haber seguido esa tendencia hoy Chile sería una potencia mundial.

Cuando llegaron los chilenos a California, San Francisco era una caleta de 420 habitantes, seis meses despues contaba con 6.000 y un año mas tarde llegaba a los 30.000 residentes.

Despues de una sangrienta guerra que costó mas de 60.000 muertos el 2 de febrero de 1848 México cedía a Estados Unidos los territorios de Tejas, Nuevo México y California, dándole al coloso del norte extensas costas en el Pacífico, pero escasa población.

Como los norteamericanos debían salir de Nueva York doblar el Cabo de Hornos para llegar a California en un viaje de cuatro meses de duración. Los chilenos saliendo de Valparaiso demoraban menos de la mitad de ese tiempo. Esto preocupó al gobierno de Washington que temeroso de que la flota chilena ocupara California,  comenzó a enviar caravanas terrestres.

Como los chinos fundaron en San Francisco una barriada que llamaron Chinatown, los chilenos fundaron otro que llamaron Chilecito y era donde vivían los comerciantes y quienes no iban a los lavaderos de oro. Allí tuvo su residencia don Vicente Pérez Rosales.

En San Francisco (Frisco de decían los yanquis) permanentemente se mecían entre 30 y 40 naves chilenas, mientras a unas decenas de leguas al interior los hijos de Arauco con una facilidad asombrosa, “igual como la derrochaban” extraían el oro provocando la indignación de los norteamericanos, gente que desconocía el procedimiento para extraer el oro, trabajaban incansablemente, sin beneficio alguno.

Al respecto es bueno recordar el reportarje del diario peruano “El Comercio” de Lima. “Los yanquis ignorantes de este tipo de trabajo se veían burlados por los chilenos, pues cavaban verdaderos túneles sin sacar un gramo de oro, mientras los andinos con su ponchito y su corvo iban paso a paso, cavaban con su barreta, toman un poco de tierra, se dirige al río y casi por encanto logran una onza de oro”.

Lo que sucedía es  que Chile es una tierra de minerales y en California lo demostraron, especialmente quienes iban de Copiapó y Coquimbo que eran expertos en minería o bien gente de mas al sur que trabajó alguna vez en lavaderos de oro. Esto despertó la ojeriza del norteamericano contra el chileno, “Son unos gringos envidiosos” escribía un compatriota a sus familiares.

En un principio anduvimos con suerte, junto a gente venida de todo el mundo, que pacíficamente extraíamos el oro que brotaba en todas partes, hasta que llegaron en tropel los gringos envidiosos. Nos quitaron los mejores del placeres, pero yo a dos que hora deben estar gozando en algún placer mas grande.“Si es que en el cielo admiten a los gringos” los saqué con viento fresco ensartados en el corvo desde mi placer”.

En Sacramento a muchas millas de la costa la presencia chilena se sentía.

Chilena fue la primera barca de alto borde que llegó aquí por el río, y los hermanos Leandro y Manuel Luco donaron al pueblo el primer hospital para combatir las epidemias.

La ciudad de Marysville  y Washington City hoy pujantes urbes a 20 horas de navegación de Sacramento fueron fundadas por chilenos  a cuyas calles le pusieron nombres de heroes y pueblos de su patria, como, Rengo, Valparaiso, Arauco, Valdivia, Coquimbo, Copiapó, Carrera  etc.

Para evitarse problemas con Estados Unidos el gobierno de entonces en Chile le negó toda protección a sus compatriotas que copaban los barco que se dirigían a California llamados por el oro. de manera que ellos y los miles de aventuraros que llegaron de todo el planeta se vieron afectados por la aparición de unos feroces pandilleros llamados Galgos, estos cobardes sin Dios ni ley visitaban a los comerciantes, exigiéndoles dinero para su organización que se formó en su mayoría con delincuentes venidos de Nueva York y se mezclaron con lo peor del hampa que vagaba por San Francisco.

Los abusos cometidos por los Galgos sobrepasaban todo lo aceptable. Los habitantes del Chilecito fueron los únicos que se negaron a cooperar con ellos, ganándose su total enemistad o mejor dicho su odio.

En pleno día cuando solo estaban ahí los enfermos, mujeres y algún comerciantes los Galgos incendiaron el campamento y luego del correspondiente saqueo se retiraron bajo una lluvia de piedras lanzada por los moradores que para peor no tenían armas con que repelerlos, pero se lograron organizar y tras perseguirlos durante dos días, los acorralaron, dándoles la paliza de sus vidas y todos incluido el jefe los Galgos fueron entregados a las autoridades.

A partir de entonces los chilenos organizaron su propia guardia que alejó a los Galgos de San Francisco para dedicarse a salteadores de caminos. Victimas de los cuales cayeron muchos chilenos que trabajaban en los placeres auríferos con sus amigos mexicanos, complementándose entre ellos a la perfección, pero siendo blanco favorito de los delincuentes.

En una ocasión un grupo de chilenos encontró un productivo placer en el que laboraban con regios beneficios y cuando menos lo pensaban cayeron sobre ellos los Galgos, asesinando a varios y expulsando a los demás, se adueñándose del placer. Los enojados compatriotas se dirigieron donde el sheriff del condado al que le exigieron justicia.

Este señor les respondió que él no contaba con medios para expulsar a los Galgo, agregando: ¡ Si ustedes quieren háganse justicia por sus propias manos!. Ni cortos ,ni perezosos los chilenos se enfrentaron con los bandidos que con sus fusiles mataron a tres hijos de Arauco y mantuvieron a raya a los demás hasta que se le terminaron las balas.

Entonces entraron en acción estos chilenos corvo en mano, 13 Galgos pasaron a mejor  vida, un numero similar, quedó entre la vida y la muerte y 16 cayeron prisioneros, sin que nadie pudiera escapar y tras darles una paliza fenomenal, se dirigieron don el sheriff para decirle que se hicieron justicia como él les pidió y le entregaron a los bandidos.

Con las feroces palizas recibidas los Galgos se alejaron de los campamentos chilenos. Mas un centenar de ellos quiso vengarse de los fracasos que le propinaron “los andinos” se lanzaron sobre un placer donde trabajaban un grupo de 10 personas en un alejado lugar.

Los Galgos provistos de fusiles “cosieron” a los hombres y violaron a las mujeres antes de darles salvaje muerte. Joaquín Murieta, un joven llegado de Quillota según algunos y de Melipilla según otros fue dado por muerto y su mujer mexicana Carmen Félix fue violada brutalmente antes de morir. Todos los componentes de este grupo chileno-mexicano encontró horrible muerte, entre ellos Carlos Murieta, hermano de Joaquín.

Las heridas del único sobreviviente fueron lentamente cicatrizando en lo corporal, pero las del odio y la revancha se le hicieron cancerosas a tal punto que cuando se pudo recuperar montó en el corcel de la venganza, logró hacerse acompañar por 300 jinetes que buscaban igual fin de ocasionarle el mayor daño posible a su enemigo común “El Yanqui envidioso” Nadie sabe como Murieta logró reunir esta legión de salteadores que actuaban contra el norteamericano con la misma ferocidad que lo hicieron los Galgos contra los extranjeros.

(En Estados Unidos han desvirtuado las hazañas de estos chilenos y dicen que no era un solo Murieta, sino que muchos grupos que se denominaban así) (igual actitud tuvieron despues con la guerra de Viet Nam, la cual perdieron, pero en el cine dejan la impresión que la ganaron) Joaquín Murieta el tranquilo compatriota que soñó con hacer fortuna en California con su hermano Carlos, también encontró la tierna mirada de una bella joven mexicana que terminó en el altar fortaleciendo aun mas el entendimiento entre chilenos y mexicanos, pueblos que durante la fiebre del oro mantuvieron una amistad ejemplar.

Hoy Murieta por culpa de esos “gringos envidiosos” que ante la incapacidad de poder sacar oro como los chilenos se dedicaron al robo, cuatrerismo y el crimen. Le robaron también la vida a su Carmela a quien juró vengar en todo yanqui que se cruzara en su camino.

Los 300 vengadores de Murieta estaban compuesto por chilenos y mexicanos. Los primeros por cobrar venganza contra los Galgos y quienes los financiaban. Mientras los segundo luchaban por la impotencia que sentían al ver como sus propiedades pasaban de ser mexicana a norteamericanas y ellos de ser ciudadanos que habitaban su territorio nacional de la noche a la mañana eran extranjeros perseguidos en su California natal.

Murieta entonces se convertía en el símbolo de la resistencia, el héroe al que había que seguir. Lugarteniente del ahora temido Joaquín Murieta era el mexicano Reinaldo Felix (hermano de Carmela) le seguían en el mando los chilenos Juan Tres dedos, Luis Carrera, Joaquín Valenzuela, Pedro González y Juan Evangelista Reyes, quienes desde 1850 a 1853 junto a Murieta azolaron ese inmenso territorio que va desde las Montañas Rocosas al Océano Pacifico, donde se dejaban caer en poblados habitados por norteamericanos sembrando el terror en tal forma, que a su cabeza se le puso el estratosférico precio para la época de $5.000 ya que la temida “banda del chileno” con sus “malocas araucanas” terminaban con la vida de todo hijo del Tio Sam , que por esa situación no se encontraban seguros en esos 400. 000 kilómetros cuadrados de territorio.

En una ocasión cuando Murieta entró como un Atila al pueblo de Stockton se detuvo a leer un letrero que decía la siguiente oferta ¡ Se darán $ 5.000 a quien entregue la cabeza del bandido chileno Joaquín Murieta!.

Este tranquilamente se bajo y puso. ¡ Yo doy $ 10.000! y puso su firma. Hay que decir que desde que se descubrió oro en California, los chilenos fueron los mas audaces de esa Torre de Babel donde llegaron los aventureros y perdona vidas de todo el mundo, con feroces rostros y considerados maestro en el uso del puñal, pero nadie de ellos pudo superar al contingente chileno y llegó el momento en que en las puertas o en el lugar mas destacado del campamento, empezó a flamear la bandera chilena.

Este gesto agregado a las batidas que daba Joaquín Murieta hizo pensar a mas de alguien que la presencia chilena allí era una amenaza para ese país y el gobierno norteamericano envió regimientos que se trenzaron en sangrientas batallas con el escuadrón chileno-mexicano, hasta que un día los yanquis tendieron una trampa en la cual perecieron luchando todos los aztecas y araucanos a excepción de don Juan Evangelista Reyes que fue dado por muerto bajo un montón de combatientes de ambos bandos.

Cuando se repuso de sus heridas y sin nadie de la banda con quien compartir el gigantesco botín acumulado, se convirtió en portentoso magnate. Cambio su nombre y se casó con una norteamericana de la que tuvo 15 hijos.

Uno de ellos llegó a ser el principal accionista del West New México and Arizona Railways. Corría el año 1897 cuando murió en el pueblo de Gurthrie mister John E Reyes oriundo de Atacama Chile dejando la friolera de 10.000.000 de dólares de la época. Por su parte despues del desastre a Murieta se le cercenó la cabeza la que fue expuesta en un frasco de alcohol en Stocktonw, pudiéndosele ver, previo pago de un dólar.

15 años despues el oro declinó en California y las huestes chilenas emigraron a los cuatro puntos cardinales. Un batallón luchó junto a Benito Juárez contra los franceses, ocho chilenos cayeron prisioneros del corsario Alabama cuando tripulaban la pesquera Gipsy en plena guerra civil de Estados Unidos, donde por ambos bandos en pugna habían chilenos.  Cuando se descubrió oro en Australia, allá dirigieron sus pasos con la misma actuación que en California y la flota chilena abarrotó los muelles de Sidney y Merbourne, superando a la inglesa.

Luego vino la idea de abrir el Canal de Panamá, que en su primer intento fracasó. Pero en el segundo las cuadrillas chilenas venciendo a los mosquitos, víboras, alimañas venenosas y múltiples enfermedades tropicales, lograron lo que otros no pudieron, construir el Canal de Panamá, en el cual un monolito recuerda su gesta y personajes como ” El Zorro” del cine en sus peliculas dejan ver que  este sería un decendiente  del legendario bandolero, Joaquin Murieta.

Fuente: inoschile.cl

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