Alternativas a la tiranía de la “democracia”

democraciaAutor: Nelson Paz y Miño

En un artículo anterior he analizado una por una las desventajas del proceso democrático para delegar el poder político, pero no quiero que se me confunda con un apologista de dictaduras. Como es bien sabido ninguna dictadura es compatible con el ideario liberal por romper el principio de no agresión. Ahora quiero presentar algunas alternativas a la democracia que van desde estrictos límites constitucionales a la privatización total de los servicios más básicos del Estado como la policía y la justicia.

Elección por sorteo

“El sufragio por sorteo está en la índole de la democracia; el sufragio por elección es el de la aristocracia” Montesquieu

Montesquieu proponía que los cargos de presidente y vicepresidente puedan ser ocupados por cualquier persona que sepa escribir y leer y que tenga una cierta edad.[1] Esto provocaría a criterio de Alberto Benegas Lynch (H) que la gente deje de hablar de la vida personal de los candidatos y se centre en como limitar el poder. En esas circunstancias debido que cualquier individuo podría ocuparlo la ciudadanía deberá resguardarse de cualquier desenfrenado que pueda llegar a ocupar la máxima posición de poder.

Otra cuestión a destacar es que Montesquieu definía a la democracia por elección como una aristocracia pues un pequeño grupo es el que detenta el poder, a diferencia que la elección por sorteo que él consideraba se ajustaba más a una democracia real. Además consideraba improcedente el voto secreto para de esa manera la gente pueda ver como votan las figuras públicas y copiar su ejemplo.

Secesión

“Small is beautiful”

Tal como lo indica Hans-Hermann Hoppe  si va a existir Estados que estos sean los más pequeños posibles. Un mundo con miles de localidades como Andorra, Liechtenstein, Hong Kong, Singapur o Mónaco[2] primero promoverían el libre comercio, segundo una moneda sólida y por último la prudencia gubernamental.

El primer punto sería posible dado que debido a su pequeño tamaño ningún país se aventuraría a practicar algún tipo de autarquía pues inmediatamente los estragos en su población se harían sentir con fuerza, con  respecto al segundo punto al no tener una entidad supranacional que les permita tener un banco central tendría que recurrir a una estándar de oro o plata y sobre el último se pensaría que facilitaría el “voto con los pies” que cuando los ciudadanos vean que los impuestos y regulaciones los están asfixiando sería más fácil mudarse a otra Ciudad-Estado, esto incentivaría la prudencia y el buen gobierno.

Un buen ejemplo de esto último es el abandono de ciudadanos emprendedores de los estados más intervencionistas de EEUU a otros con mayor apertura, lo mismo ocurre en Europa.

En el mismo sentido el economista austriaco Ludwig Von Mises fue un gran defensor del derecho de auto determinación de los pueblos, lo veía como una manera de evitar los conflictos nacionales. Para Mises mientras todo grupo humano pueda ponerse de acuerdo y formar una unidad administrativa debería ser libre de hacerlo, no importaría el porte sino el deseo de sus integrantes de no formar mas parte de un Estado más grande.[3] Hoppe y otros analistas creen que llevar este principio de autodeterminación llevaría inevitablemente al anarquismo.

Demarquía

Una idea de Hayek se puede resumir en un estricto constitucionalismo y democracia limitada, la idea de es establecer una constitución que haga posible que los mejores lleguen al poder y limitar los cambios que estos puedan realizar a la legislación del país. Demarquía viene de Demos: pueblo. Archein: mandar. A Hayek no le gusta el término «democracia» en base a que la raíz griega kratos que procede del verbo kratein conlleva una idea de «fuerza bruta» o «mano dura».[4]

El autor propone muchas ideas interesantes como limitar la edad de los legisladores y la forma que estos son elegidos, todo con el fin de limitar al Estado a su mínima expresión, dentro todo esto de la isonomía, esto significa que debe estar basado en las normas generales del derecho y evitar que las mayorías expolien a las minorías y que la cantidad de leyes sean pocas y de fácil cumplimiento.

La debilidad de esta propuesta es que supone que con el paso del tiempo los políticos no interpretarán la constitución a su conveniencia, el ejemplo vivo de aquello es la constitución de  EEUU, prueba de que una vez rotos los candados constitucionales no hay límite para el cambio a discreción de reglas, aumentos de impuestos, déficits y deuda.

Limitación impositiva.

Hagámoslo más sencillo, ¿por que los políticos son renuentes a dejar que el contribuyente asigne sus impuestos a los proyectos que él considere útiles? Posiblemente ninguno financiará una guerra, propaganda política insulsa o los onerosos sueldos de la burocracia. Si se dejará al contribuyente destinar sus impuestos a financiar proyectos específicos, de seguro pagaría una mensualidad de uno o varios niños de escasos recursos que conozca o la pavimentación de calles cercanas a su hogar.

Esta propuesta sería un baldazo de agua helada para aquellos empecinados en manejar todos los aspectos de nuestras vidas en nombre del bien común, tendría de seguro en contra a todos los obstinados con la planificación central no solo de la economía sino de la moral de sus ciudadanos.

Otra alternativa es el head tax que no es más que el aplicar el mismo valor de impuesto por ciudadano, de esta manera el valor tendería a ser muy pequeño debido a que todos deben pagar el mismo valor independiente de sus ingresos. No debe confundirse este impuesto con un flat tax donde todos pagan el mismo porcentaje pero los que ganan más de todas maneras tributarán más.

Jurisdicciones superpuestas en competencia

Los economistas Bruno Frey y Reiner Eichenberger  proponen su teoría de FOCJ del inglés Functional Overlapping Competing Jurisdictions[5]. La teoría está basada en dos pilares, competencia y la descentralización y busca acercar la prestación de servicios públicos a la eficiencia del sector privado y una mayor descentralización del poder. Los requisitos para que las FOCJ funcionen serían un mercado abierto de bienes, servicios, capitales e individuos. Como estás estarían en competencia las que peor traten a sus suscriptores tenderán a desaparecer.

Las FOCJs serían las instancias no atadas a ningún territorio en específico que pueden proveer los actuales servicios gubernamentales como agua potable, alcantarillado, justicia. Cada ciudad o territorio podría escoger sus servicios entre varias FOCUS (serían las entidades que conformarían las FOCJs) y estas a su vez podrían proveer un servicio o varios. Los miembros de las FOCUS las manejarían de forma democrática, los autores indican que todas las personas deberían estar adscritas obligatoriamente a alguna FOCUS.

Habrá una supervisión de la Competencia (competition supervisory board). Este cuerpo legal tendrá que fijar también las reglas para determinar el máximo de las tarifas de entrada y salida de las FOCJ. Esto plantea un problema pues solo se podría hacer cumplir a base de un monopolio de la fuerza superpuesto a todas las FOCUS.

Como condiciones para que puedan existir las FOCJ, se habla de primero establecer y poner en práctica el derecho constitucional a que existan. Segundo, que  las unidades políticas existentes no deben obstaculizar este proceso, es más, a quien se adhiriera a las FOCJ se le debe reducir proporcionalmente los impuestos del gobierno central (para que no haya doble tasación). La existencia de las FOCJ es suficiente para obligar a todos los niveles de gobierno a rendir cuentas del costo real de sus servicios.

Sociedades de Derecho Privado

Hans-Hermann Hoppe que ha encontrado un término más potable para el anarquismo capitalista, que tanta desconfianza trae a algunos liberales clásicos,  y lo ha llamado sociedad de derecho privado.[6] Sustenta su tesis diciendo que al ser el Estado un monopolio y estar encargado de proveer la ley y el orden, el costo de estos será el más alto y la calidad la más baja.  En este tipo de sociedad cada propietario podría contratar agencias de seguridad privadas para defender su propiedad y centros de arbitraje para resolver las disputas, estás estarían asociadas a empresas aseguradoras que con sus recursos atenderían los reclamos de los clientes.

Las condiciones para que opere esta sociedad sería que de forma no coactiva se acuerde un derecho común basada en el iusnaturalismo, esto es el respeto irrestricto a los derechos naturales del hombre definidos como vida, libertad y propiedad. Nadie sería permitido de adquirir propiedad por medio de la fuerza solo serían válidos la producción, el intercambio voluntario o la apropiación originaria.

Las empresas aseguradoras juegan un papel fundamental en este tipo de sociedad ya que todo servicio y disputa estaría calculado de forma actuarial y no en base a cálculos políticos como se hace ahora en los Estados democráticos; esto evitaría la sub producción y sobre producción de servicios de seguridad. El contrato explicito acordado por ambas partes (empresa y consumidor) contrasta radicalmente con el contrato social unilateral e implícito que el Estado dice haber acordado con sus habitantes en un Estado democrático.

Conclusiones

Debemos pensar cuáles es la alternativa que más se acerca a defender la libertad de los individuos y la prosperidad económica. Como resulta evidente la democracia, entendida como la elección por mayoría, no cumple con esas características. Es hora de pensar en una alternativa a la democracia basada en elecciones y reparto de dinero públicos para pasar a un sistemas alternativos donde se defienda efectivamente los derechos a la libertad, propiedad y vida. Si bien la democracia ha hecho en la mayoría de los casos la transición del poder sea pacífica ha originado que las irresponsabilidades de los políticos se diluyan y se asignen estas al pueblo que los eligió.


[1]Montesquieu, El Espíritu de las Leyes, Editora Virtual (http://j.mp/Monstesquieu)

[2] Andrew Young, FREEDOM AND PROSPERITY IN LIECHTENSTEIN: A HOPPEAN ANALYSIS, JOURNAL OF LIBERTARIAN STUDIES VOLUME 22 (2010): 273–93

[3] Ludwig von Mises, Liberalism: In the Classical Tradition, (San Francisco: Cobden Press, 1985 [1927]), pp. 109-110

[4]Jesús Huerta de Soto, Socialismo, Cálculo Económico y Función Empresarial, pág 138

[5] Frey, Bruno S. & Eichenberger, Reiner, 1996. “FOCJ: Competitive governments for Europe,” International Review of Law and Economics, Elsevier, vol. 16(3), pages 315-327, September.

Anuncios