Litigio entre Chile y Perú es una historia de recelos


Perú exige que se definan fronteras, pero Chile insiste en que ya se establecieron a través de un acuerdo tripartito con Ecuador.

Por: Patricia Lee corresponsal de El País en Buenos Aires, Argentina

En la semana que pasó, Perú y Chile iniciaron la presentación de sus alegatos ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) en La Haya para resolver el conflicto por la delimitación de su frontera marítima en el Océano Pacífico.

Durante tres días, los representantes de Perú alegaron ante el tribunal de 15 jueces, para demostrar que la frontera marítima no está definida. Mientras que Chile pretende probar que los límites fueron fijados en convenios en 1952 y 1954.

A partir del próximo viernes, los 15 magistrados de la CIJ decidirán por votación quién tiene razón en un fallo inapelable.

Los argumentos de Perú

El diferendo tiene sus orígenes en la Guerra del Pacífico, el enfrentamiento armado que tuvo lugar entre 1879 y 1883, en el cual Chile se enfrentó con Bolivia y Perú, y que tuvo como detonante el interés por controlar la producción de salitre.

La guerra culminó con el triunfo de Chile, que anexó Tarapacá y Antofagasta. Bolivia perdió su salida al mar y Perú soportó una ocupación militar de tres años, pero el tratado que puso fin a la guerra no definió las fronteras.

De esta manera, se mantuvo una desconfianza y animosidad entre Chile y Perú, a lo cual se agrega ahora un trasfondo económico: el ‘triángulo exterior’, de al menos 28.000 kilómetros cuadrados, una franja dentro de las 200 millas náuticas de Perú y fuera de las de Chile, que tiene importantes recursos pesqueros, ubicado en la línea marítima que separa la ciudad chilena de Arica y la peruana de Tacna.

En 2008, Perú reclamó a Chile la delimitación de la frontera entre los dos países, pero Chile se ha negado desde entonces. Lima alega que los acuerdos tripartitos entre Ecuador, Perú y Chile firmados en 1952 y 1954 eran sobre pesca, y utiliza a su favor la Convención del Mar de 1982 para defender su derecho a las 200 millas náuticas. Pide un triángulo terrestre de cerca de 16.000 metros cuadrados y fijar la frontera marítima a través de una línea equidistante entre las dos costas, además del control del ‘triángulo exterior’.

El gobierno peruano sostiene que Santiago se demoró 14 años en registrar la Convención de Lima suscrita por Ecuador, Perú y Chile en 1954, en la Comisión Permanente del Pacífico Sur y presentó una carta náutica chilena de 1989 en la que no figuraba el límite marítimo a través del paralelo. Alega, además, que no se puede pretender que ‘La Declaración de Santiago de 1952’ sea un tratado de límites, porque no existen tratados trilaterales para fijar fronteras, ya que estos son bilaterales por su naturaleza.

Según el periódico La Tercera de Chile, uno de los elementos más fuertes incluidos por Perú en su alegato es el informe de 1964 elaborado por el entonces director jurídico de la Cancillería chilena, Raúl Bazán, en el cual sostiene que el tratado de 1952 “no constituye un pacto expreso para determinar el límite marítimo” y que “no ha sido posible determinar (…) cuándo y cómo fue alcanzado dicho acuerdo”.

En otra parte del alegato, el abogado Rodman Bundy aseguró que “Chile tardó 40 años en mostrar el límite marítimo”, y que cuando lo hizo, “se vio obligado a eliminar el final de la frontera terrestre de sus mapas para camuflar el hecho de que la frontera marítima tenía un punto de inicio distinto al lugar donde la tierra llega al mar”.

Lo que dicen los chilenos

Por su parte, Chile exige que se aplique el principio de ‘pacta sunt servanda’ (lo pactado se cumple), porque “las zonas marítimas de Chile y Perú han sido claramente definidas por un acuerdo”, como expresó el abogado Albert Van Klaveren.

Para Santiago, los convenios de 1952 establecen como límite el paralelo geográfico a la altura del límite terrestre, a 18 grados y 21 minutos de latitud Sur. Chile también rechaza toda pretensión peruana sobre el ‘triángulo exterior’.

El diplomático Von Klaveren sostuvo que a Perú no lo apoya la historia, porque tuvo amplias oportunidades de objetar las acciones de Chile, pero nunca lo hizo. Por el contrario, “vigorosamente ejecutó sus derechos soberanos con repetidas referencias a su frontera marítima”, dijo ante el Tribunal de La Haya.

“El argumento del Perú, relativo a que omitió objetar durante 60 años las repetidas incursiones dentro de la supuesta área en controversia —debido a que esta actitud ‘era la opción menos contenciosa’ y que no quería ‘provocar una confrontación con los estados vecinos’—, sólo confirma la debilidad de su caso”, agregó.

“Perú está ahora evidentemente insatisfecho con el límite marítimo que acordó con Chile en 1952. El descontento de Perú no es una base legítima para alterar un límite marítimo, especialmente uno que ha mantenido la paz e impulsado el crecimiento económico en ambos lados del límite por 60 años”, concluyó en su intervención Van Klaveren.

La solución judicial

“Chilenos y peruanos, hemos vivido bajo una lógica de rivalidades, desconfianzas, resquemores, resentimientos y, sobre todas las cosas, desconocimiento mutuo”, escribe Emilio Ugarte Díaz, experto en relaciones internacionales de la Universidad de Chile.

“Este fenómeno es el resultado de un largo camino recorrido por ambos países a lo largo de la historia, y ha terminado por condicionar la relación bilateral, haciéndola un juego de suma-cero, en donde el éxito del uno es el fracaso del otro y la debilidad propia ha mutado en fortaleza ajena. Ambos países están permanentemente mirándose con recelo, sin ser capaces de superar sus antagonismos y desarrollar una visión de las relaciones con base en el futuro”, agrega.

Es de esperar que la intervención de la CIJ permita poner fin a este conflicto y superar el recelo que ha reinado entre ambos pueblos desde el Siglo XIX.
Sobre los alegatos

El jefe de la Dirección Estratégica de Reivindicación Marítima de Bolivia, Juan Lanchipa, dijo que el Gobierno envió una misión especial para presenciar los alegatos entre Perú y Chile, para hacer “segui- miento a las argumentaciones y determinar las implicacio- nes jurídicas en su país”.

El abogado de la delega- ción peruana, Alain Pellet, dijo que el caso propuesto por Lima “es sencillo”, pero “Chile se empeña en presentarlo de manera difícil al centrarlo en la vigencia de tratados”.

El ministro chileno de Relaciones Exteriores, Alfred Moreno, afirmó que su país contestó “de forma clara y contundente” los argumentos de Perú, ya que ellos, no mostraron “nada nuevo”.

Fuente: elpais.com