Chile en las películas: un país bananero al fin del mundo

Carlos Salazar – foto: https://twitter.com/slz_

La lista es tan larga como insólita. Los críticos de cine Ascanio Cavallo y Antonio Martínez se dieron el trabajo de compilar exhaustivamente y comentar por qué la imagen de Chile apunta a lo exótico y lo agreste en el cine internacional.

“Chile en el Cine: la imagen país en las películas del mundo”, es una nueva pista en esta búsqueda sobre la influencia de la larga y angosta faja de tierra que también se ha adentrado en la industria del cine internacional. Más que un listado de películas, el texto firmado por los críticos de cine Ascanio Cavallo y Antonio Martínez es una investigación sobre el imaginario mental de nuestro país, la idea colectiva sobre la forma en que uno se ve, versus la impresión generada y le promedio de éstas dos imágenes. Todo a través de las postales móviles del séptimo arte.

Originalmente ideado para ser un artículo universitario, la obra terminó acumulando un total de 2 mil películas para analizar, de las que debieron seleccionarse no más de 500 en virtud del espacio de lo que se espera sea una entrega por volúmenes.

Antonio Martínez tiene sus dudas sobre la percepción general de que Chile sea un país bananero para otras culturas como la norteamericana, que apenas puede encontrar su país en un mapa. El crítico piensa que reuniendo todas esas ideas y clichés, algo puede sacarse en limpio. “En la síntesis tan reductiva que hace el cine extranjero, hay verdades.

Esas largas verdades que nos han enseñado en Chile de cómo somos nosotros y de cómo nosotros creemos que somos y como nos miran esas dos fuerzas, encuentran una verdad. En una materia tan cultural y externa como el cine, aparecen las partículas de Chile y probablemente en esas zonas también hay algo de verdad”, piensa.

“Podríamos llamarlo un territorio en proceso y aún inacabado”, agrega el crítico. “Es al fin del mundo donde existen todas esas cosas posibles: un dios germinando, monstruos y una tierra en movimiento que entrega tanto producto y misterio”, dice sobre la mítica Isla de Pascua, la tradición oral chilota o también lo insondable del universo que es visto desde Chile como sede gracias a sus observatorios de clase mundial.
afuera del mundo

Ascanio Cavallo, coautor de la obra que proyecta un segundo tomo para el año entrante dirigida más hacia los personajes y la política, también confiesa una virtud teologal de esa idea internacional que genera Chile hacia afuera, “Si somos el lugar más lejano en el mundo –dice- En ese sentido también nuestra cultura va asociada a la literatura de los confines y rincones extremos de la tierra.

Algo un poco teologal”. Asimismo, indica que el Cabo de Hornos chileno es el Maelstrom de los noruegos y Moby Dick, un animal mitológico que va conformando esa idea de “lo que está más afuera”.

Sin embargo, para él sí hay una diferencia entre cómo nos perciben en una cultura y otra. “Los atributos siguen siendo los mismos, la única diferencia es que los países vecinos tienen una opinión más fuerte dice sobre el cine boliviano, Peruano y Argentino que sin embargo no generan diferencias significativas respecto a las menciones a Allende o Pinochet que se hacen ahí”, dice.

Películas como las que firma Oliver Stone o Costantin Costa Gavras son una raya en el agua respecto a éste prejuicio hacia “lo chileno”. “Son películas puntuales”, acota Cavallo quien reconoce que si se trata de grandes montañas o dictaduras, Chile es el blanco escogido por el cine internacional.

Ante la duda sobre éste valor de pertenencia que le asigna la audiencia a la presencia de nuestro país en el cine internacional, Cavallo recuerda a otros que lo han explicado antes que él. “Raúl Ruíz decía que el único tema de los chilenos es Chile, supongo que tiene que ver con eso y si lo consideras, es más común que la gente no venga a Chile, sino que el chileno es el que viaja a otros países”, agrega.

Martínez rescata otra idea más amplia y extendida: “Somos el último lugar también como santuario que genera el típico carácter chileno y que se mueve entre una idea de hombre aislado”, dice sobre una
escenario irrepetible

El cúmulo de referencias contempla referencias a películas como Mr Arkadin de Orson Welles (donde se dice que Chile es el lugar donde mejor podría esconderse un criminal), la comedia Loco por Mary o la caída de dos naves extraterrestres en Santiago para “La Guerra de los Mundos”

Incluso menciones a viñetas de caricatura como “El Gato Félix” donde el popular personaje rehúye el paisaje chileno para pasear por Sudáfrica son parte del libro. El tándem de autores destaca otras apariciones menos conocidas como el avión Pedrito, creado por Walt Disney o el pingüino Pablo que desea abandonar su hábitat. La cordillera, el clima y el paisaje son gran en gran medida los protagonistas de este ideario internacional con el que Chile es conocido.

“Por ejemplo la cordillera es un lugar terrible. Cuando piensas en los Himalayas, no sólo te hablan de grandes alturas sino de la presencia del budismo. Al contrario, como se aprecia en películas como “Viven”, la montaña chilena es una montaña sin Dios, donde alguna vez un grupo de hombres, y hermanos debieron comerse a un compañero dándole un sentido religioso a esa comulgación, donde simplemente la presencia divina no existe”, piensa Cavallo.

“Con las raras excepciones de los despistados que alguna vez le asignaron climas tropicales Chile aparece atado a la cordillera nevada, la antártica helada y las bajas temperaturas”, creen Martínez y Cavallo quienes también antologan la idea de que en los años 40 el chileno era para el gran público extranjero descrito como un personaje “flojo y emocional”.

“Desgraciadamente muchas de esas películas son malas, la mayoría. Hay de todo, pero lo que el cine percibe generalmente es que Chile es un país que está muy, muy lejos. Eso a veces es humorístico y otras muy dramático”, dice Cavallo.

Por su parte, Antonio Martínez rescata otras apariciones más optimistas como la de la película de 1942 “Bailando se hace el amor” (“You Were Never Lovelier”) donde Xavier Cougat interpreta la canción de Nicanor Molinare “Chiu Chiu” y hasta Fred Astaire mueve la cabeza al ritmo de un tema nunca mejor filmado, piensa el crítico.

Una canción de Nicanor Molinare en una Película de Fred Astaire de 1942

Fuente nacion.cl

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