Los anticonceptivos orales favorecen el desarrollo de trombosis cerebrales

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Sorprendido por una trombosis cerebral

A principios de diciembre todo Chile se conmovió al saber que Patricio Yáñez, el conocido ex delantero chileno, era intervenido de urgencia producto de una trombrosis cerebral. A los 51 años y después de bajar 10 kilos, surgió la pregunta: ¿por qué un problema que suele asociarse a la tercera edad afecta a una persona más joven y que ha dedicado su vida al deporte? “Si bien la edad es un factor de riesgo para sufrir un accidentes cerebrovasculares (ACV), no es el único”, explica el Dr. Carlos Navarrete, neurólogo de Vidaintegra.

Perder la visión de un ojo, presentar dificultad para hablar o sentir dormida una pierna o brazo, pueden ser síntomas de los accidentes cerebrovasculares (ACV). Así le sucedió a Patricio Yáñez, quien llegó a la Clínica Santa María con problemas para mover el lado izquierdo de su cuerpo, producto de una oclusión de la arteria cerebral media derecha.

En términos simples, explica el Dr. Carlos Navarrete, neurólogo de Vidaintegra, este tipo de ACV es el más común: “Se trata de un accidente del tipo isquémico, que es cuando una parte del cerebro deja de recibir suficiente irrigación, se infarta y muere. El segundo tipo es menos frecuente, y es cuando una arteria del cerebro se rompe y se comienza a inundar con sangre”. Dentro de esta categoría hay algunos que son más graves, como por ejemplo los aneurismas, donde una de cada tres personas fallece en el momento.

El ex jugador de fútbol tuvo suerte. Se salvó gracias a la rápida acción de quienes le dieron primeros auxilios y lo trasladaron a la clínica.

No tan sólo un problema de la edad

Si bien la edad es un factor de riesgo para sufrir un ACV, no es el único. Influyen negativamente enfermedades como diabetes, hipertensión, obesidad, aumento del colesterol en la sangre, incluso las apneas del sueño. “Está demostrado que los ACV tienen un componente genético que hace a las personas más propensas si es que en sus familias ha habido casos. No es que exista un gen específico, pero sí es más común cuando hay antecedentes”, señala el neurólogo de Vidaintegra.

En los jóvenes se registran dos factores que influyen en la posibilidad de sufrir un ACV. Una de ellas es cuando “una arteria, producto de un movimiento inusual o anormal del cuello, como puede ocurrir en un accidente, se daña. Puede suceder jugando fútbol, con un cabezazo, por ejemplo”, explica el especialista. Otro factor de riesgo es el “abuso de sustancias como la cocaína o similares, ya que está demostrado que hay daño en las arterias”. Sin embargo, el Dr. Navarrete explica que en Chile “afortunadamente no es tan frecuente encontrarse con estos casos”.

El tabaco también es otro factor de riesgo, existiendo incluso un tipo de ACV causado específicamente por el consumo abusivo de cigarrillos, de una cajetilla o más al día.

De igual manera, los anticonceptivos orales por un mecanismo que no es del todo claro, favorecen el desarrollo de trombosis cerebrales, “por eso es recomendable que si una mujer en edad fértil decide tomarlos, averigüe si en su familia otras personas, especialmente féminas, han sufrido de trombosis, cualquiera sea su origen, de piernas, pulmón o cerebro”, dice el facultativo. Si es así, “tal vez debiera utilizar métodos de control de natalidad no hormonales, pues si los usa aumenta su riesgo”, añade.

Las primeras cuatro horas

Algunos de los síntomas que deben alertarnos están considerados en la llamada “regla de la mano”. Son cinco signos que pueden aparecer juntos o sólo alguno de ellos:perder fuerza en alguna extremidad, que se ‘duermen’ piernas o brazos, imposibilidad o dificultad para hablar, pérdida de la visión de un ojo o del campo visual. Finalmente, si se compromete la consciencia también es un síntoma que hay que atender y se aconseja acudir inmediatamente a un servicio de urgencia.

La evidencia indica que si el paciente recibe atención en un margen de cuatro horas su recuperación será mejor. Las secuelas pueden ser invalidantes: hemiplejias, deterioro cognitivo, pérdida del habla o parálisis, llegando incluso a la muerte, por lo que estas primeras horas son vitales.

Es imposible saber si en algún momento de la vida sufriremos un ACV, sin embargo, podemos “poner las chances a nuestro favor”, explica el neurólogo, llevando una vida saludable y tratando de minimizar los factores de riesgo.

Asimismo, una vez que se ha sufrido un ACV, se debe seguir la prevención secundaria, que consiste en cambiar completamente los hábitos. “Uno como médico debe ser inflexible con los pacientes porque en general olvidan rápidamente y no tienen consciencia de la enfermedad”, agrega.

A pesar de que Chile presenta altos índices de obesidad y sedentarismo, el especialista destaca la saludable oleada de deportistas en las calles, que utilizan la bicicleta como medio de transporte y trotan por las mañanas. Todo esto, dice, ayuda a vivir mejor.

Decálogo del envejecimiento cerebral saludable, elaborado por de la Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía de Chile (Sonepsyn)

  1. Mantener un control médico regular de patologías como la hipertensión, diabetes, colesterol, depresión, entre otras.
  2. Realizar ejercicio físico al menos tres veces por semana, 30 minutos diarios.
  3. Dormir regularmente y descansar.
  4. Mantener la actividad intelectual. Lea, escriba, participe en juegos de estrategias, aprenda cosas nuevas.
  5. Mantener y ampliar las redes sociales. Salga con sus amigos a bailar, conversar.
  6. Alimentarse de forma saludable. Consuma frutas y verduras, prefiera carnes blancas y aumente el consumo de legumbres, cereales, aceite de olvida, maní y nueces. Evite las grasas, la sal y las carnes de origen animal.
  7. No fumar y beber alcohol con moderación.
  8. No automedicarse.
  9. Pasarlo bien. La alegría es signo de buena salud.
  10. En caso de tener problemas de memoria, consultar al médico.

http://www.novedadesvidaintegra.cl/noticia.php?id_noticia=192

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