La eutanasia según Hitler

auschwitzAuschwitz – Imagen: www.cubadebate.cu

Por Verónica Viñas

El leonés José García Marcos aborda el exterminio de enfermos mentales en ‘Hadamar, Treblinka y Auschwitz’. la maquinaria de exterminio de los nazis no comenzó con los judíos, sino con los enfermos mentales. Para ‘limpiar’ la raza aria fueron ejecutados 200.000 pacientes psiquiátricos. los Médicos fueron los encargados de abrir la llave del gas.

Fue un plan secreto de Hitler. El ‘Aktion T4’, llamado así porque la sede central de toda la operación estaba situada en el número 4 de la calle Tiergarten de Berlín, tenía la misión de exterminar a los enfermos mentales. Y lo consiguió. Más de 200.000 pacientes ingresados en manicomios fueron ejecutados. La matanza, encubierta bajo el eufemismo de «eutanasia», sirvió de campo de pruebas para el posterior holocausto judío.

El tema fascinó al psicólogo leonés José Antonio García Marcos en 1974, cuando emigró a Munich con una beca. «Entonces no se hablaba de lo que había ocurrido con los enfermos mentales en la época del nazismo», recuerda.

Sin embargo, años después el psicólogo leonés empezó a investigar episodios de violencia de los enfermos psiquiátricos —contra sí mismos y sus familias— como miembro de la Unidad de Hospitalización Psiquiátrica de Segovia y, por casualidad, «revisando bibliografía», se encontró con lo que califica como «el mayor acto de violencia de los nazis».

Psiquiatras y médicos diseñaron el programa para eliminar de la perfecta raza aria a los ciudadanos con problemas mentales. «Al contrario de lo que sucedió con el holocausto judío, muchas de cuyas víctimas se salvaron y lo contaron, no hay ningún relato de un paciente psiquiátrico que sobreviviese», aclara.

El tema le enganchó y García Marcos se adentró tanto en la historia que, al final, acabó publicando dos novelas: Hadamar primero, Auschwitz después Potsdamer Platz (Berlín), Plaza de los Naranjos (Marbella),así como un extenso ensayo titulado La «eutanasia» en la Alemania nazi y su debate en la actualidad. 

Ahora acaba de llegar a las librerías Hadamar, Treblinka y Auschwitz. De la «eutanasia» a la «solución final», el libro que cierra la tetralogía sobre uno de los episodios más escalofriantes de la historia.

Uno de los seis manicomios, estratégicamente distribuidos por Alemania y Austria, en los que se ejecutó la Aktion T4 era el de Hartheim, situado cerca del campo de concentración de Mauthausen. Allí estuvieron recluidos cerca de 9.000 republicanos españoles.

Al paralizarse la Aktion T4, el manicomio se utilizó para eliminar a los prisioneros enfermos, dentro de la denominada en este caso Aktion 14f13. Varias decenas de españoles enfermos fueron gaseados allí, en «el castillo», como era conocido por su impresionante arquitectura.

Entre los 200.000 enfermos mentales ejecutados —70.273 en cámaras de gas— había niños con malformaciones o personas diagnosticadas de «asociales». Las cifras, detrás de las que hay historias horripilantes, resultan abrumadoras. Cuando los nazis llegan al poder en Alemania hay 360.000 enfermos mentales.

La población, especialmente las iglesias Católica y Evangélica, elevaron algunas protestas cuando empieza a correr el rumor del exterminio. Es entonces -relata García Marcos- cuando sustituyen las cámaras de gas por las inyecciones letales e, incluso, por la inanición. «Dejaban de darles comida hasta que morían».

Pese a la crueldad y ensañamiento de los nazis con los enfermos mentales, sigue siendo uno de los episodios más desconocidos. «Médicos y psiquiatras eran los que abrían la llave del gas. Estos hechos deben ser conocidos y estudiados en las facultades de Medicina», reclama García Marcos.

«En Alemania fue un secreto hasta los años ochenta». Él ha dedicado uno de los capítulos de Hadamar, Treblinka y Auschwitz a los médicos -con nombres y apellidos- que participaron en el programa de eutanasia, así como a los psiquiatras que lo inspiraron.

 Los ‘carniceros’

Según las historias clínicas que se han rescatado, alrededor de 500 personas, de ellas 150 médicos, participaron en el programa para liquidar a los enfermos mentales; pocos, pero muy efectivos, teniendo en cuenta que mataron a 200.000 pacientes, mientras que en el exterminio judío estuvieron involucradas más de 200.000 personas.

El psicólogo leonés afirma que «las lecciones que aprendieron en la ejecución de enfermos mentales se aplicaron después a judíos». Los primeros campos de exterminio, encuadrados en la denominada Aktion Reinhard —el principal fue Treblinka—, los gestionaron y dirigieron médicos y personal sanitario que procedía del programa de aniquilación de los enfermos mentales incurables. «Uno de ellos era el doctor Irmfried Eberl, responsable de la muerte de unos 20.000 enfermos.

Como comandante de Treblinka se le atribuye el asesinato de unos 250.000 judíos y gitanos. Desde allí solía escribir cartas a su mujer donde le contaba, sin especificarle en qué consistía su nueva misión, el trabajo tan abrumador que le habían encomendado».

En Hadamar aún se conservan la cámara de gas y el horno crematorio como parte de las instalaciones de lo que hoy en día es un centro de rehabilitación para enfermos mentales.

García Marcos sitúa a finales de los 80 la primera novela de la tetralogía. El autor se sirve de un psiquiatra —inspirado en un personaje real— para relatar la matanza de enfermos mentales. Por la novela también desfila un psiquiatra español, que ayudará al médico genocida a cambiar de identidad.

Tras publicar la novela el autor cae en la cuenta de que sólo ha contado la historia desde la perspectiva de los verdugos, así que decide escribir otro relato, esta vez, desde el punto de vista de las víctimas.

La protagonista ahora es una familia alemana que regenta una carnicería y uno de cuyos hijos será uno de los sacrificados en el programa de eutanasia de los nazis.

El hermano que relata la historia termina en la Costa del Sol. De ahí el largo título de la novela, Potsdamer Platz (Berlín), Plaza de los Naranjos (Marbella).

«Escribir novela es maravilloso, porque tienes más libertad. En el ensayo, en cambio, estás obligado a relatar los hechos». Sin embargo, a sus dos novelas les sucede un ensayo, en el que García Marcos analiza la eutanasia en la Alemania nazi y en las actuales democracias, incluido el caso holandés —único país europeo donde está despenalizada—.

El debate de la eutanasia

El extermino de enfermos mentales durante la Segunda Guerra Mundial «sigue proyectando su alargada sombra sobre el actual debate en torno a la eutanasia y a la forma en la que afrontamos el final de la vida.

El desconocimiento del programa de eutanasia se debe a que, por una parte, el exterminio de los judíos europeos, por su magnitud y por su incomprensibilidad, ha eclipsado la matanza de los pacientes ingresados en los manicomios alemanes y, por otra, a que las víctimas de la eutanasia formaban parte del pueblo de los verdugos», asevera García Marcos.

El autor dedica asimismo un capítulo a casos españoles, como el conocido del tetrapléjico gallego Ramón Sampedro o al del médico de Leganés al que acusaron de practicar 400 eutanasias.

Con el ensayo Hadamar, Treblinka y Auschwitz García Marcos quiere cerrar definitivamente ‘el caso alemán’. Han sido muchos años de bucear en la atrocidad. «Lo que pretendo es que se sepa lo que ocurrió», dice. Su libro ha llegado —sin traducir— a algunas librerías alemanas.

García Marcos se ha puesto en contacto con el embajador alemán en España para presentar el libro en Madrid, pero, de momento, no ha tenido respuesta. El psicólogo leonés es el español que más ha escrito sobre la tragedia de los enfermos mentales en la Alemania nazi.

También por casualidad descubrió recientemente que al albergue parroquial de peregrinos de Hospital de Órbigo —lugar de nacimiento de García Marcos—, le han puesto el nombre de Karl Leisner, «un ferviente católico que se opuso con valentía a Hitler, por lo que fue recluido en el campo de concentración de Sachsenhausen y, más tarde, en Dachau.

Allí, en condiciones insólitas, fue ordenado sacerdote. Murió de tuberculosis a los 30 años, tras ser liberado por las tropas norteamericanas».

Fuente: http://www.diariodeleon.es/noticias/filandon/la-eutanasia-segun-hitler_834716.html

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