¿Cómo saber si mi relación de pareja es tóxica?

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“Relaciones tóxicas”, “Emociones tóxicas”, “Hombres tóxicos”, “Pasiones tóxicas”, son todos libros éxito en ventas en muchos países del mundo. Tienen en común, además del título, que buscan entregarnos claves para reconocer estas relaciones y cortarlas de raíz: “Si considero que no me merezco nada mejor, no busco algo mejor”, explica la psicóloga de Vidaintegra, María Irene Rojas.

“En términos generales, una relación de pareja sana es aquella en la que prima el amor y hay respecto mutuo. Está basada en la tolerancia, en la capacidad de crecimiento de ambos y de la relación”, explica la psicóloga María Irene Rojas.

Un pilar fundamental de las relaciones sanas es hacerse responsable por uno mismo, sin asumir que será la pareja quien lo hará. “Es importante que la persona tenga la capacidad de valorarse a sí misma y no esperar que sea el otro quien solucione todas nuestras necesidades y problemas”, añade.

Las claves para identificarla

Estás inmerso en una relación insana cuando no hay respeto mutuo -agrega la especialista de Vidaintegra- “los individuos se pasan a llevar o dependen del otro; si se basa más que nada en el temor o la dependencia, y donde lo que importa es que tu pareja satisfaga tus necesidades, cualquiera que sean, sin importarle la otra persona.

También, cuando estás interesado en hacer valer tu posición sin preocuparte de cómo eso afecta al otro”. Es en estas circunstancias cuando, en ocasiones, aparece la violencia en cualquiera de sus formas: verbal, física, sexual o económica.

Si bien hay casos donde existen relaciones de poder, por ejemplo, en los casos de violencia, donde la o el agresor amenaza con golpear, dejar de entregar dinero o protección, entre otras, también se dan relaciones donde ambos integrantes cumplen ese rol, y se transforman en abusadores y víctimas al mismo tiempo. “Es tan dañina una cosa como la otra.

No siempre te vas a encontrar con que una relación es insana porque uno de los dos que es abusivo, muchas veces se dan relaciones donde los dos lo son”, explica la especialista.

La importancia de la honestidad

Pero, ¿qué hacer? La psicóloga de Vidaintegra explica que, por lo general, la persona que está envuelta en una relación insana o tóxica, tiende a justificar las actitudes de su pareja. “A veces cuesta mucho salirnos de las mentiras que nos vamos construyendo, porque nos da susto enfrentar las consecuencias”. Estas pueden ser la separación, el futuro económico, que los hijos se críen sin sus padres unidos etc…

Por otro lado, si estamos frente a algún familiar o amigo que está viviendo esta situación, resulta difícil acercarse y exponer nuestro punto de vista. La persona afectada, en general, tenderá a no escuchar.

María Irene explica que hay un ejercicio que puede servir para poner en perspectiva la problemática: “Frente a una situación en que no sientes muy clara o segura, al proyectarlo en otra persona resulta más evidente.

Si eres víctima de maltrato, el típico comentario es ‘mi pareja me golpea porque hice algo malo’, y empiezan a justificar esa dinámica. Pero, si lo traspaso a personas que yo quiero, y digo “¿a mí me gustaría que a mis hijos les pegaran si cometieron un error?” Si me respondo que no, debería considerar que tampoco es adecuado para mí”. Ahora, si estamos frente a una situación de violencia donde hay riesgo vital, “sí o sí hay que hacer algo al respecto”, señala la psicóloga.

“Si considero que no me merezco nada mejor, no busco algo mejor. Es frecuente repetir modelos, la pregunta es si quiero mantener ese patrón toda mi vida”, comenta la profesional, y añade que en estos casos, así como en aquellos en que se no se ve una solución al problema o una manera de dejar la relación, es importante buscar ayuda.

Lo que hay detrás

La especialista explica que, en general, las personas que se ven envueltas en este tipo de relaciones tienen problemas de autoestima. Puede haber, incluso, depresión, aunque esta patología está asociada también a otros factores.

Por otro lado, es muy importante cómo repercuten las relaciones insanas de los padres en sus hijos, ya que “afecta la forma en que ellos se perciben a sí mismos, en la sensación de pertenencia, de un ambiente acogedor o protector.

Cuando hay una relación de este tipo, la percepción del entorno suele ser negativa y se tiene la sensación de que no hay escapatoria y sí la hay”.

En este mismo sentido, la psicóloga es enfática al señalar que estas relaciones se pueden dar a cualquier edad. En los primeros pololeos, los jóvenes también pueden verse afectados y es importante, como padres, intervenir. “Si ves que las relaciones que están estableciendo tus hijos no son sanas, ya sea porque hay problemas de respeto, de comunicación, o porque es asimétrica o hay desapego, es primordial que uno entregue señales.

Los primeros pololeos son claves para ayudar a establecer qué es lo más adecuado, explicar que es importante que tu hijo se cuide, respete y se respete y que no acepte ser presionado. Claro que para que se dé esta conversación debe existir un contexto que lo permita, y una relación desarrollada previamente con los hijos”.

Tips para identificar una relación tóxica 

  • Existe una lucha de poder: El pelear por quien toma las decisiones y quien dice cómo hacer las cosas hace que el “perdedor” o “sometido” sienta una gran frustración.
  • Te sientes superior o te hacen sentir menos.
  • Piensas que tienes que demostrarle a esa persona lo que vales.
  • Sientes culpa, porque haces o porque dejaste de hacer.
  • Crees que debes cuidar o salvar a la persona, esto genera un gran peso y carga emocional.
  • Crees que necesitas al otro. Si sientes que no podrías sobrevivir sin la otra persona, hay algo que está muy mal, pues somos seres libres e independientes que debemos tomar el control de nuestras vidas y no cedérselo a nadie.
  • Le tienes desconfianza. Para que una relación funcione debe de venir de la mano de la confianza, tanto para la otra persona como para ti mismo. El tener un autoestima saludable es la base para confiar en otros y poder establecer relaciones enriquecedoras y significativas.
  • Hablan contigo sólo para compartir problemas, sin preocuparse de cómo estás tú.
  • Existen peleas y agresiones verbales. Éste ya es un síntoma mucho más evidente que los anteriores, pues implica una falta de respeto directa.
  • Ya se cruzó la raya de las agresiones físicas: esto no se justifica ni una sola vez. Si ya ha habido golpes u otro tipo de daño físico a tu persona o a tus cosas es momento de pedir ayuda urgente para salir de esa relación que te hace daño.

Fuente: novedadesvidaintegra.cl

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