Déficit Atencional en el Adulto

Es un trastorno crónico de origen mayoritariamente genético. Se caracteriza por la dificultad para concentrarse y, algunas veces, impulsividad e hiperactividad. Aunque existen casos leves, en ocasiones puede llegar a afectar de forma severa el desempeño estudiantil, social o laboral de quien lo padece.

Es lunes, Felipe Aguirre (33) se levanta y se alista para salir. Toma a sus dos hijos, los sube al auto y los pasa a dejar al jardín infantil. Conduce rumbo al trabajo. Suena su celular. “¿Aló?”. Al otro lado de la línea, su mujer le dice que se le quedó el almuerzo y las llaves de la oficina. Debe regresar. No es primera vez que le pasa. De niño tuvo déficit atencional. Hoy, es muy probable que sufra del mismo trastorno.

Al igual que él, un ocho por ciento de la población en Chile tiene Déficit Atencional del Adulto, patología que puede presentarse como un problema de desatención o de distracción asociada a hiperactividad.

El doctor Jorge González, neurólogo de Red Salud UC, explica que en el caso de la desatención los pacientes cometen errores reiterados por descuido, son inconstantes para finalizar tareas complejas y les es difícil organizarse. También extravían cosas con frecuencia, se distraen por estímulos irrelevantes y tienden a ser olvidadizos.

Cuando a la desconcentración se suma la hiperactividad los síntomas cambian. Entre ellos se incluyen: exceso de actividad motora, problemas para permanecer sentado cuando se requiere hacerlo, dificultad para relajarse, impaciencia y tendencia a interrumpir a los otros. “Eso se expresa en una actitud menos reflexiva y poco constante, que trae problemas en varios niveles de la vida diaria”.

El origen

La mayoría de los autores concuerda en que el 70 por ciento de los síntomas es atribuible a factores genéticos. El 30 por ciento restante tendría relación con causas ambientales, “como haber sido expuesto al alcohol o al tabaco durante el embarazo, a algún problema cerebral neonatal (hipoxia o falta de óxigeno al nacer, por ejemplo), o al tipo de entorno familiar”.

-A nivel biológico, las dos sustancias relacionadas con este desorden son la dopamina y la noradrenalina -dice el doctor González-. Éstas funcionarían inadecuadamente por una disfunción genética y la disminución de su neurotransmisión haría que el lóbulo frontal -zona del cerebro que regula la atención y el control de los impulsos- estuviera más lento.

Los adultos con déficit de atención lo arrastran desde la infancia. Cuando un trastorno atencional aparece por primera vez en la vida adulta, debe sospecharse de otras enfermedades “como depresión, un cuadro de ansiedad, hipotiroidismo, la falta de alguna vitamina del complejo B, un tumor cerebral o apnea del sueño -asegura el especialista-. Entonces, si alguien nunca ha tenido nada y desarrolla este desorden, se deben buscar causas secundarias”.

¿De la mano con la depresión?

Entre el déficit atencional y la alteración del ánimo hay una marcada comorbilidad. Esto quiere decir que quien padece uno tiene mayor riesgo de sufrir el otro. Según el doctor Jorge Barros, psiquiatra de Red Salud UC, aunque la causa no está clara, en algunos casos podrían existir factores biológicos comunes.

-Por otra parte, es posible que esta condición traiga consigo una serie de complicaciones, como mal rendimiento académico habitual y descalificaciones, que a lo largo del tiempo pueden provocar sensación de menoscabo, inseguridad y dudas.

No es raro que una persona con déficit atencional, ante una dificultad banal, vea que se reproducen problemas que ha tenido toda una vida, se sienta disminuida y manifieste una depresión. Ésta suele ser más leve y está relacionada con la baja autoestima”.

Un paciente con problemas de concentración también puede tener un trastorno del ánimo de base. De hecho, las personas con déficit de atención son más proclives a manifestar cuadros depresivos y bipolares primarios.

-Además son propensos a abusar de sustancias. Esto depende también de otras variables. Por ejemplo, si tiene acceso a drogas, quien se siente menoscabado, es más impulsivo y está siempre en búsqueda de la novedad, puede comenzar a consumirlas. Sin embargo, hay muchos adictos que no tienen déficit atencional y muchos pacientes con esta condición que nunca van a ser adictos.

No todo es malo

Aunque para gran parte de la gente el déficit de atención es un obstáculo, hay quienes sacan provecho de él. Es el caso de Felipe, quien en su día a día como comunicador audiovisual compensa la desatención con la creatividad que su trabajo le demanda.

-Hay profesiones que no requieren de una concentración exagerada. Un contador, por ejemplo, va a tener serios problemas si padece déficit atencional -dice el doctor Barros-. Un publicista, en cambio, puede que tenga más fortalezas que dificultades, porque su carrera exige innovación e ingenio en una labor no tan secuencial.

Se relaciona con la intuición, la ocurrencia, el talento. Si estas personas se apoyan en alguien que les tenga lo demás bien organizado, muchas veces no necesitan tratarse”.

Recomendaciones:

-Mantenga una lista diaria de cosas por hacer.

-Lleve una agenda de planificación.

-Use un block de notas o una grabadora para ir registrando sus ideas.

-Aprenda estrategias de manejo del tiempo y utilícelas.

-Divida los trabajos grandes en varios pequeños. Así los hará más manejables.

-Use organizadores, cajas y archivadores para estructurar su ambiente.

-Establezca un sistema de recompensas cuando alcance las metas que se ha propuesto.

¿Cómo manejarlo?

El tratamiento del déficit de atención es integral e incluye:

Indicación farmacológica: se administran medicinas que reponen las sustancias que están trabajando de forma ineficiente en el cerebro. Se puede usar en cualquier etapa de la vida.

Psicoterapia: se tratan los problemas de autoestima severos. Ayuda al paciente a aprender a organizarce y a evitar la procastinación -tendencia a dejar para última hora las cosas importantes que tiene que hacer, mientras realiza cosas irrelevantes en el intertanto-. Trabaja el contexto en el que se desenvuelve la persona.

Apoyo complementario: se aconseja mantener una dieta saludable, hacer deporte y practicar algún tipo de meditación, yoga o danza.

Colaboración: Dr. Jorge González, Neurología Red Salud UC

Dr. Jorge Barros, Psiquiatría Red Salud UC

Horas médicas: 676 7000

Por Desirée Ibarra

Fuente: redsalud.uc.cl

Imagen: diario.latercera.com

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