¿Qué no deben decirle a un depresivo su familia y amigos?

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1.- Hay que evitar los molestos “deberías estar más contento, más animado, más feliz”. Es común que encontremos a personas que tienden a decir frases como “¿no te das cuenta que tienes una casa, un trabajo, un coche, amigos, una familia?”. El depresivo no tiene ilusión por lo que tiene porque su dolor más íntimo está anidado en quién es.

Cuando le reflejamos todo lo que tiene y que él ya sabe, porque no olvidemos que la persona está deprimida pero no está ciega, solo le estamos recordando todas las cosas que posee y de las que se siente incapaz de disfrutar, marcando su sentimiento de angustia.

2.- Otra frase que es aconsejable evitar es: “¡adelante, tú puedes!”. No podemos ni imaginar la impotencia que siente una persona deprimida cuando escucha estas palabras.Si la persona tiene una estructura de personalidad rígida basada en el perfeccionismo y movida por la exigencia “yo puedo”, esta frase le retumba en el fondo de su ser ocasionándole sentimientos de catástrofe personal.

Estas personas basan su autoestima en la eficiencia y la eficacia, en ese poder con “todo”, aunque se rompan la espalda en el camino. Comprobar que no puede supone una bomba que tambalea su estructura y asumir que no puede le deja sin sentimiento de valía. Estas personas pueden llegar a la depresión por agotamiento y desenergetización porque no tienen establecidos los límites personales.

Si la persona tiene una estructura de personalidad débil y poco sólida, basada en sentimientos de inferioridad e incapacidad, esta frase les confirmará lo que ya piensan sobre sí mismos, permanecerán pasivos y no intentarán avanzar en su situación porque anticipan que ocurrirá lo que ya saben en función de su experiencia: “no puedo”.

3.- Como la persona que sufre una depresión se vuelve rígida y, en muchas ocasiones testaruda,es conveniente que evitemos personalizar su estado como algo constitutivo; es decir, frases como “te estás volviendo insoportable”, se refieren a la persona no a un estado de la persona, así que tenemos que evitarlas si lo que pretendemos es ayudarla y acompañarla.

MARÍA GUERRERO ESCUSA
Psicóloga y profesora de la Universidad de Murcia

Fuente: cuidatusaludemocional.com