Los cinco síntomas del estrés que pasas por alto a diario

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Desde un ligero dolor de cabeza, hasta tener la vista cansada. ¿Cómo puedo hacer para evitarlos?

Desde la vuelta de las vacaciones, hasta tener que aguantar a esa persona que no soportas en el trabajo. El estrés puede afectarte de muchas formas. No obstante, suele presentar siempre una serie de síntomas que pueden provocar severos problemas. Por ello, la versión digital del diario «Daily Mail» ha elaborado una lista con ellos y la forma de evitarlos.

1-Tu mente está acelerada, tienes ansiedad y estás preocupado, aunque no sabes por qué

Si estamos viviendo una situación en la que no nos sentimos totalmente seguros, nuestro cuerpo reacciona. Da igual que el peligro no sea físico, pues también afecta a nivel psicológico. La seguridad en el trabajo, el dinero, la familia… son factores que pueden hacer que no puedas relajarte y que tu mente esté acelerada.

Estos problemas suelen provenir del lado izquierdo de nuestro cerebro, que es el encargado de la comparación con el mundo que nos rodea. ¿Cómo solucionarlo? A corto plazo, lo mejor es hacer alguna actividad artística (ya que, de esta forma, el foco de atención del cerebro recae sobre el lado derecho), comer frutos secos (pues aportan vitaminas que nuestro cerebro necesita para estabilizar el estado de ánimo) o recibir el estímulo de una voz externa.

2-Fatiga ocular

La vida delante del ordenador, sumada al estrés, hace que nuestros ojos nos escuezan y se cansen con rapidez. La preocupación, además, puede llevar a tener sensibilidad a la luz, a que veamos doble o a que nuestra percepción sea menos nítida. Una solución a corto plazo es la de frotarnos los párpados de forma recurrente cuando estamos frente al ordenador y evitar las pantallas en nuestros descansos.

3-Dolor de cabeza provocado por la tensión de la mandíbula

Apretar la mandíbula es una respuesta habitual ante el estrés. Muchas veces no nos damos cuenta de ello, pero lo solemos hacer de forma recurrente ya que, de esta forma, nos sentimos más protegidos. A su vez, aumenta el flujo sanguíneo en determinadas partes del cuerpo y hace que estemos más atentos. Sin embargo, es algo que puede dañar el cuello, aumenta la tensión de los hombros y genera dolor de cabeza. Lo mejor para evitar este problema es masticar despacio para desbloquear los músculos (que se atrofian por estar contraídos), hacer ejercicios locales, o apostar por algún masaje.

4-Calambres y dolor abdominal

Nuestro estómago está en constante comunicación con nuestro cerebro. Por ello, responde ante estímulos externos y se contrae cuando estamos nerviosos. Algo que puede provocar calambres, opresión en el vientre y nudos bajo el esternón. El estrés también provoca el cese inmediato de la función digestiva. A corto plazo, lo mejor si padeces estos dolores es acostarte con las piernas dobladas intentado adquirir una posición totalmente natural. A largo plazo, lo idóneo es apostar por una dieta sana escasa en carne, ya que -de esta forma- los dolores serán menos agudos y el daño, menor.

5-Estás irritado y enfadado

La ira es una respuesta normal al dolor, la amenaza y la injusticia. Es una respuesta saludable para poder expresarlo de una manera tranquila y razonable. Esta sensación aumenta cuando estamos bajos de vitaminas o, a nivel emocional, cuando no nos sentimos escuchados. A corto plazo, la mejor forma de solucionar este problema es olvidar la situación brevemente para posteriormente analizarla de forma más objetiva o respirar de forma tranquila para evitar que la mandíbula se tense.

Fuente: abc.es