TODOS CONTRA CHILE: LA HIPÓTESIS VECINAL MÁXIMA “HV3”

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LA HIPÓTESIS VECINAL MÁXIMA “HV3”: ¿POR QUÉ CHILE ES UN PAÍS SIN AMIGOS ESTRATÉGICOS EN SU VECINDAD FRONTERIZA?

-ampliado y actualizado en junio de 2005-

SOLO UN GRUPO DE SELECTOS “INICIADOS” PARECE CONOCER Y MANEJAR EN CHILE ESTE TÉRMINO DE FUNDAMENTAL VALOR HISTÓRICO Y PROYECTUAL, QUE RESUME CON PRECISIÓN EL GRUESO DE LOS ANTECEDENTES QUE CONOCEMOS SOBRE LO QUE HAN SIDO LA RELACIONES DE CHILE CON LOS DEMÁS PAÍSES CON SUS VECINOS PERÚ, BOLIVIA Y ARGENTINA, Y QUE DESMIENTE LAS ILUSIONES DE AMISTAD VECINAL QUE POR AÑOS HAN NAUFRAGADO ANTE EL PESO DE LOS HECHOS

La HV3: ¿Por qué Chile no tiene vecinos “amigos”?

Con frecuencia, algunas sociedades y países viven de mitos o esperanzas que constantemente chocan de frente con la realidad y los hechos concretos. Aún así, dicho legendario continúa manteniéndose vigente, porque su condición “políticamente correcta” es útil y funcional a los intereses de la paz social y del discurso positivo; es decir, en instancias subjetivas, imprecisas y generales, como las declaraciones de hermandad y fraternidad, en este caso con países vecinos, o en las consabidas fórmulas retóricas emocionales tan frecuentemente recurridas por las clases políticas.

Sin embargo, en la otra cara de la moneda está la realidad, lo concreto y objetivo, con evaluaciones serias, no contaminadas por optimismos ni fantasmas poéticos, como en el caso de las instancias de trabajo de la inteligencia militar de las Fuerzas Armadas, donde la información y la certeza que se manejan distan años luz de los discursos de amistad vecinal. Es así como se vive con esta duplicidad “políticamente aceptable”, mientras no se la trate directamente. Es parte de las relaciones sociales y del autoengaño conciente colectivo, que explica el que en una misma embajada de un país en el extranjero puedan encontrarse simultáneamente los agregados militares con los agregados culturales, desempeñando funciones absolutamente opuestas e incompatibles, desde algún punto de vista.

Llamada también Triple Constante, HV3, HVM-3 o simplemente HVM, la HIPÓTESIS VECINAL MÁXIMA, término de argot utilizado en los estamentos de análisis estratégico de las Fuerzas Armadas de Chile y de Análisis Internacional, está relegado al rango de la oscuridad de los hechos que resultan “políticamente incorrectos” de abordar o discutir, pero cuya existencia no puede ser negada ni desconocida.

En síntesis, la HVM consiste en el hecho de que, que ante una situación de eventual conflicto militar de Chile con algún país vecino, la posibilidad de que las otras dos naciones limítrofes se alíen a aquél es no sólo probable, sino completamente cierta y connaturalmente tendiente a producirse. En otras palabras, la HVM comprueba que Chile no tiene amigos en la región y que sus vecinos son más bien eventuales adversarios a la espera de una oportunidad de alianza, algo que se da por hecho entre estudios estratégicos o de Estado Mayor militar.

La HVM se basa, entonces, en la certeza o en la probabilidad de materialización de los puntos que podríamos enumerar de la siguiente manera:

  1. Que Chile está rodeado de tres países virtualmente enemigos, que sienten mantener entre sus objetivos “cuentas pendientes” con él:

    a) PERÚ mantiene la expectativa de recuperación los territorios de Arica en una primera instancia y Tarapacá en una segunda, perdidos durante la Guerra del Pacífico, además de su reciente interés en modificar los límites marítimos con Chile;

    b) BOLIVIA aspira en primera instancia a la obtención de un puerto propio en el Pacífico, a través de su exigencia de “salida al mar”, y en segunda instancia a la “reivindicación” de los territorios que por largo reclamó como suyos en Atacama, principalmente en Antofagasta y Mejillones; y

    c) ARGENTINA pretende obtener desde el siglo XIX un acceso al océano Pacífico en primera instancia, bajo la convicción expansionista de que sólo una nación con acceso a dos océanos como mínimo llega a tener un verdadero desarrollo económico y de liderazgo regional, y también aspira a controlar el Cono Sur y los territorios australes del Pacífico, en segunda instancia, tentada con el objetivo de “recuperar” una idealizada posición monitora en el continente.

  2. Que ante una eventual disputa territorial con uno (HV1) o dos (HV2) de estos países, el o los restantes buscarán una aproximación estratégica o derechamente una alianza de guerra con los otros beligerantes en contra de Chile, de modo que la tendencia “natural” de alianza será finalmente el cuadrillazo triple (HV3), como ha sucedido infinidad de veces, incluso desde antes de la Guerra del Pacífico.

  3. Que los tres países vecinos, por lo tanto, mantienen una situación de conflicto pendiente y que debe entenderse como una probabilidad constante su unión contra Chile ante el surgimiento de cualquier disputa. En otras palabras, los tres vecinos son eventuales enemigos.

A lo anteriormente expuesto, se debe agregar un factor cultural y político de carácter histórico, que resulta esencial comprender para poder explicar la desventaja del país frente a su vecindario inmediato: EL SENTIDO PROVERBIAL DE CHILE PARA RESPETAR SAGRADAMENTE LOS TRATADOS INTERNACIONALES, INCLUSO CUANDO LE SON ADVERSOS, CONTRASTADO CON LA PERMANENTE DISPOSICIÓN DE ARGENTINA, BOLIVIA Y PERÚ A VIOLAR, DESCONOCER Y EXIGIR REVISIÓN DE TODOS ESTOS MISMOS TRATADOS, TANTAS VECES COMO LA HISTORIA SE LOS SUGIERA CONVENIENTE.

Por último, no es menos relevante el carácter enormemente intervencionista de estos tres países en la región, lo que ha afianzado sus nexos estratégicos con Chile, un país que jamás ha manifestado esta clase de tendencias intrusas sobre la vida nacional de otras naciones, sino más bien aislacionista, por su configuración geográfica, geopolítica y económica. Tan notorio ha sido este intervencionismo, que el nacionalismo argentino, particularmente, lo defendió a ultranza durante los debates de 1902 sobre los Pactos de Mayo, que bloqueaban la posibilidad de que Buenos Aires continuara con esta práctica que era considerada por algunos de sus dirigentes políticos como todo un “derecho” a intervenir en las cuestiones de Chile con Perú y Bolivia.

En cierta forma, esta disparidad y falta de reciprocidad en el sentido de respeto y acatamiento de los Tratados Internacionales, especialmente los de carácter limítrofe, ha sido la semilla de todos los conflictos territoriales y de la tendencia connatural de esos tres países a encontrar alianza y complicidad entre sí en contra de Chile.

 

 


Fundamentos de la tensión fronteriza permanente de Argentina con Chile

  • Que entre sus objetivos reales no reconocidos, Argentina nunca abandonará su aspiración de obtener, tarde o temprano, una salida hacia el Pacífico que le permita participar de las relaciones comerciales y estratégicas de la cuenca de este océano, que se ha erigido como nuevo centro de poder de los mercados liberales del mundo, haciendo tomar posiciones a los grandes bloques como la Unión Europea y dando insospechado valor a organismos como el APEC. Es por esto que persistirá eternamente en presionar la frontera hacia el Oeste, sobre territorio chileno, reabriendo debates limítrofes tantas veces como sea necesario.
  • Que Argentina, prácticamente, nació a la vida independiente bajo la convicción de ser una nación destinada a dominar y controlar los designios del Cono Sur, para lo cual necesita afianzar su presencia en el continente bajo todos los patrones esperables de superioridad: militar, comercial, territorial, etc. El decaimiento de la economía platense en las últimas décadas, comparada con la estabilidad de Chile en similar período, ha generado en la Argentina un visible resquemor que se ha traducido en la violación prepotente y descarada de acuerdos comerciales y en el interés de Buenos Aires por horquillar a su vecino en materias de complementación económica y equilibrio de mercados “integrados”.
  • Que la posición estratégica de Chile en el Cono Sur merma e imposibilita la totalidad de las aspiraciones Argentinas a controlar el futuro de la región dentro del esquema de afanes estratégicos y bioceánicos que ha venido cultivando desde los tiempos de los Presidentes Sarmiento, Mitre y Pellegrini. Sus pretensiones territoriales sobre el Beagle, las islas británicas Falkland y el territorio antártico chileno (estas últimas dos absolutamente vigentes) se enmarcan en el deseo incontenible de la Argentina por acaparar el control de los pasos interoceánicos atlántico-pacífico.
  • Que, a pesar de sostener controversias limítrofes con todos sus vecinos, Argentina ha concentrado especialmente en Chile el grueso de estos litigios dada su urgencia de acceder al Pacífico y, también por cierto, se anota allí la mayor cantidad de éxitos en sus avances territoriales, lo que ha creado una convicción de que existen del lado chileno condiciones mucho más favorables a sus pretensiones en materias de litigios fronterizos. En cierto modo, Argentina sostiene una guerra de baja intensidad histórica y permanente con Chile, por estas motivaciones.
  • Que Argentina nunca ha visto con buenos ojos los períodos de desarrollo económico chileno en la disputada región continental, recurriendo con desfachatez y desparpajo a permanentes “castigos económicos” con los que pretende reajustar la situación a su favor, violentando, como hemos dicho, los acuerdos comerciales pero exigiendo a Chile su cumplimiento, lo que se ha traducido en un desequilibrio monstruoso de la balanza comercial, casi en un 80% promedio anual a su favor. Un ejemplo muy claro de ello fueron sus intentos por impedir la entrada de Chile al MERCOSUR y los hostigamientos tributarios que ha practicado contra exportaciones chilenas en los últimos años.
  • Que las Fuerzas Armadas de la Argentina han sido formadas abrigando secretamente este sentimiento expansionista, de su necesidad de avanzar hacia el Oeste y de obtener acceso hacia el océano Pacífico como cimiento fundamental para convertirse en la nación monitora del Cono Sur. La evidencia más decisiva está en los intentos del GOU y del General Juan Domingo Perón en los años cuarenta por invadir Chile y en los innumerables casos de espionaje militar argentino sobre territorio chileno en períodos de paz.

 

Prensa confrontacional de Argentina

Durante la Crisis del Canal Beagle, en 1978, las Fuerzas Armadas de Chile no sólo debieron prepararse para una entrada militar de Argentina por el Sur, sino la confirmada intención de Perú y Bolivia de entrar por el Norte.

 

Fundamentos de la tensión fronteriza permanente de Bolivia con Chile

  • Que la mediterraneidad de Bolivia siempre será abordada como el principal problema nacional para ese país… Real o inventado, pero siempre presente. Y que la experiencia ha demostrado que resulta imposible consensuar en la sociedad y las esferas políticas bolivianas una propuesta única para resolver sus aspiraciones portuarias, fracasando hasta este momento todos los proyectos de salida al océano que se han intentado, pues conviven simultáneamente aspiraciones de obtener un “corredor” al mar en el Pacífico, con aspiraciones de obtener un enclave portuario en Iquique, Antofagasta o Mejillones y de “recuperar” los territorios antofagastinos que el nacionalismo boliviano considera “cautivos”.
  • Que Bolivia nunca ha dejado de considerar que tenía derechos legítimos e históricos sobre el litoral de Atacama desde los tiempos coloniales, y que en su discurso oficial Chile ha atropellado estos derechos por imposición de la fuerza, además de que nunca cesará su campaña diplomática internacional por difundir tal visión de los hechos por el continente, a la espera de apoyo internacional a su causa.
  • Que La Paz está ansiosa de desconocer su parte de los compromisos del Tratado de 1904, que dejaba cerrado todo asunto pendiente con Bolivia en materias limítrofes, estando sólo a la espera de una oportunidad para violentarlo, para lo cual ha falseado las condiciones en que fue firmado, haciéndolas parecer como una imposición chilena bajo presión y amenaza mientras, al mismo tiempo, exige prepotentemente a Chile el cumplimiento de todas las facilidades, libertades y franquicias que este mismo tratado le garantiza al Altiplano en el uso de los puertos y aduanas de Arica.
  • Que por la penetración que ha tenido el discurso sobre la situación de la mediterraneidad, la sociedad boliviana explica en la falta de mar propio todos sus problemas endógenos de inestabilidad económica, política y social que existen desde su mismo nacimiento a la vida republicana e independiente, desconociendo los verdaderos aspectos que originan su permanente crisis. En tal sentido, Chile es señalado como el culpable de todos estos males, fenómeno asociado a la grave situación cultural que afecta a las masas de ese país y también a su clase política.
  • Que por su deficiente situación de desarrollo económico y técnico, Bolivia no está preparada para sostener una parte siquiera de sus principales relaciones comerciales externas si no es a través de territorio chileno, especialmente por Arica, Iquique y Antofagasta, a pesar de todos sus intentos históricos por desplazarla hacia territorio peruano de Ilo y Mollendo. De hecho, como consecuencia del Tratado de 1904 y de las infinitas facilidades de tránsito y comercio dadas por Chile con este instrumento, Bolivia se ha creado una fuerte dependencia en su necesidad de acceder a territorio chileno por este sector. Algo de esto se ha visto en el asunto del controvertido “gasoducto” para sacar gas desde Tarija.
  • Que Bolivia considera su “derecho a mar” como algo religioso, comparable sólo a la promesa de una “tierra prometida”, mientras que Atacama se ha cristalizado en su conciencia colectiva como una usurpación que debe ser revertida, cual “Templo Cautivo” de Salomón en manos de invasores. Como hemos dicho, toda la región de Antofagasta es considerada “territorio cautivo” en Bolivia. Es imposible dar crédito a toda esperanza de que Bolivia algún día desista de esta pretensión, por lo que sólo puede ser resistida y contenida por Chile.
  • Que Bolivia insistirá eternamente para que, como primera instancia, se le conceda una salida al mar por alguna parte del territorio nortino, y que, como segunda etapa, aspira a la “recuperación” de la totalidad del “territorio cautivo” entre el río Loa y hasta el sur del Taltal. Su principal campo de acción ha sido el uso abusivo de foros internacionales y asambleas multinacionales, como la OEA, en donde ha llegado a invocar al TIAR para que fuese aplicado contra Chile.
  • Que por razones de coincidencia cultural, histórica, política y hasta étnica, Bolivia siempre estará en busca o disposición de aliancismos estratégicos con el Perú, bajo la inspiración “reivindicacionista”, con lo que suple, además, su precaria situación militar. La Paz ha demostrado increíble predisposición a cuadrarse con los intereses de Lima, no sólo en los albores de la Guerra del Pacífico, sino también al renunciar a varias ofertas de salida al mar que debían darse por ex territorio peruano, tentada precisamente con reestablecer alianzas con su vecino incásico.
  • Que las Fuerzas Armadas de Bolivia son formadas principalmente bajo esta conciencia de “recuperación de mar” para su país y de saldar cuentas pendientes con Chile. Esta mentalidad rige, también, en la conciencia de las clases políticas gobernantes. El lema del Ejército Boliviano es “El Mar es Nuestro por Derecho, Recuperarlo es un Deber”.

 

Acta de 1898

Mapa aparecido en la obra “El Expansionismo de Chile en el Cono Sur”, del General boliviano Humberto Cayoja Riart, que demuestra hasta dónde ha llegado el “reivindicacionismo” boliviano, que ahora va en Taltal, mucho más al Sur del límite que alegaban antes de la Guerra del Pacífico. El autor acompaña la imagen con el siguiente párrafo: “El litoral boliviano: Ley Nº 405 de 15 de agosto 1968. En todos los mapas y cartas geográficas de Bolivia deberá incluirse obligatoriamente el territorio del DEPARTAMENTO CAUTIVO como parte integrante del territorio nacional, EN BASE A LA RIGUROSA VERDAD HISTÓRICA, A LA DOCTRINA QUE CALIFICA Y DESCONOCE LAS USURPACIONES DE TERRITORIOS POR LA FUERZA”.

Tiro de la tapa exterior de la Guía Turística de La Paz en circulación dentro de Bolivia entre los años sesenta y setenta. Como se ve, el país altiplánico jamás desaprovechó las oportunidades para convocar simpatías internacionales a su demanda marítima y al mito de la imposición del Tratado de 1904.

Símbolo del Grupo Aéreo Cazas “Puma” de la Fuerza Aérea Boliviana, mostrando también agresivamente los territorios chilenos que Bolivia aún considera “cautivos” o “usurpados” como parte del territorio actual del país.

 

Fundamentos de la tensión fronteriza permanente de Perú con Chile

  • Que, como premisa primaria, el Perú nunca renunciará a sus aspiraciones a recuperar Arica a corto o a largo plazo. El mismo Tratado de 1929 impide a Chile cualquier modificación de su soberanía en el territorio tarapaqueño a una tercera nación (Bolivia, particularmente), generando una esperanza peruana constante de “reivindicación” del territorio. La casi natural relación Tacna-Arica mantendrá por siempre la atención del Perú sobre esta ciudad chilena.
  • Que el Perú ha tenido una histórica disposición a violar el Tratado de 1929 -que zanjara los últimos problemas limítrofes pendientes con Chile- y que sólo espera el momento oportuno para sentarse sobre todas sus disposiciones que comprometió otrora en respetar. Mientras, exige con fiereza a Chile cumplir su parte de este mismo tratado, como fue la entrega de un recinto portuario en Arica en 1999.
  • Que hay un sentimiento de revanchismo latente. Por algunos períodos de la historia peruana se ha hecho fuerte, pues aflora como una permanente sensación de patriotismo herido y de autoestima dañada a consecuencia de la derrota en la Guerra del Pacífico, principalmente pero no por única razón. Su último gran período de agitación fue en los años previos al aniversario 100 de la Guerra del Pacífico. En tal orientación, hay un claro y muy insistente deseo de revertir los resultados de negativos que tuvo para el Perú tal aventura, incluso en sus aspectos simbólicos, como es el caso de la devolución de los mal llamados “trofeos de guerra”, entre los que se encuentra la nave de guerra “Huáscar”.
  • Que persiste la tendencia ancestral a la competencia comercial con Chile. El Perú siempre ha tenido insatisfechas pretensiones de dominio económico en la Cuenca del Pacífico. Es por esta razón que las inversiones chilenas en ese país han sido tomadas como una verdadera “invasión”, ya que en el Perú la conciencia de competencia comercial es asumida como un problema de honor nacional, como sucede con la “guerra del pisco”, las polémicas con empresas chilenas, los hostigamientos tributarios, etc. Perú necesita recuperar para sí una frontera económica, por lo que la posición y existencia de las zonas francas de la I Región de Chile también les resultan perjudiciales y económicamente inconvenientes. Ya han ocurrido algunos altercados diplomáticos en el pasado reciente por esta situación.
  • Que desde principio de los años setentas, el Perú mantiene un grave desequilibrio a su favor en lo que es la proporción de arsenales de guerra y armamento pesado en la región sudamericana, y que hará lo posible por mantener esta situación especialmente en el caso de Chile, como ha quedado en evidencia últimamente, acusando al vecino de “armamentismo” a pesar de que es Lima la que ha pretendido mantener en secreto sus adquisiciones, mientras que Santiago las ha publicado abiertamente.
  • Que hay un antichilenismo y una desconfianza manifiesta. Perú es una de las naciones que ha ofrecido los más aberrantes espectáculos de antichilenismo y desprecio a Chile a lo largo de toda su historia y particularmente en los últimos años, incluyendo altas autoridades políticas y medios de comunicación regulares.
  • Que existe una aspiración geopolítica de parte del Perú a recuperar una “frontera natural” con Chile, más allá de la mera reincorporación de Arica a su soberanía. La Quebrada de Vítor y la Quebrada de Camarones parecen ser los accidentes más apropiados para esta aspiración peruana, pues hay mucho de sentido estratégico y militar detrás de esta aspiración.
  • Que, recientemente, se ha adicionado a estos factores un nuevo foco de tensión derivado de la formalización de una nueva aspiración expansionista: la pretensión de modificar la delimitación marítima frente al mar de Arica. En la historia de las relaciones continentales, prácticamente nunca ha desaparecido alguna aspiración expansionista de parte de un vecino hasta que ésta no sea satisfecha, de modo que esta pretensión probablemente quedará institucionalizada.
  • Que las Fuerzas Armadas del Perú se han formado fundamentalmente bajo esta perspectiva reivindicacionista, de revancha y recuperación del territorio perdido durante la Guerra del Pacífico, además de la necesidad de lavar las heridas del honor, como se observa en el movimiento velasquista y en los grupos autodenominados “etnonacionalistas”.

 

¿Persisten las pretensiones peruanas sobre Arica? Nunca conviene juzgar un libro por la tapa, salvo en casos como estos… “Una Difícil Vecindad” (Lima, 1997), del peruano Alfonso Benavides Correa, quien desde la misma portada reconoce la existencia de esta “irrenunciable” pretensión reivindicacionista.

Existen ocasiones en que ejemplares de la prensa peruana de distintas tendencias políticas y para distintos tipos de público, llegan a coincidir sospechosamente no sólo en su mensaje alarmista y agitador, sino hasta en las fotografías que emplean, como en este caso, para acusar a Chile de una carrera armamentística. ¿Existirá acaso alguna clase de “coordinación” superior en los medios peruanos a la hora de estimular el sentimiento de antichilenismo local?

 

La HVM en la historia de las relaciones exteriores de Chile

“Sí. Más todo conspiraba en contra nuestra. La República Argentina constituyose, a pesar suyo y antes de 1900, en la nación decisora del pleito del Pacífico; porque si Chile, por sus diferencias de vecindad, la miraba con recelo y la tenía en cuenta para el caso de probables conflictos por el Norte, Bolivia y Perú sabían muy bien que la revisión sangrienta de la guerra del 79, tendría que venir, a la larga, por la ruptura entre los dos países que se tocan en el Estrecho… Y la Argentina no desperdició oportunidades para alentar estas previsiones; pero se detuvo en medio camino”. (Ex Ministro boliviano Daniel J. Bustamante, en “Bolivia, su estructura y sus derechos en el Pacífico”)

Aunque el concepto de la HVM o HV3 nace en los setentas, es perfectamente posible rastrear sus antecedentes en la historia de las relaciones exteriores de la región. Esto podría erizar los pelos de todos los fantasmones que tan frecuentemente se ven en los medios de comunicación emitiendo sendos discursos fanáticos de amor fraterno, de integración y sobre todo de la eliminación de las “desconfianzas”. Lamentablemente para ellos, la historia de las relaciones vecinales no ofrece nada distinto de la plena justificación y respaldo de la teoría de la HVM, como veremos en esta breve cronología, que demuestra, de paso, el tránsito casi lógico de un conflicto de las posibilidades HV1 a HV2 y de una o ambas a la posibilidad del HV3:

  • 1873: Bolivia y Perú preparan su Pacto Secreto contra Chile (posibilidad HV2). Perú envía delegados a Argentina para invitar a este país a la alianza (posibilidad HV3). El Congreso de Argentina la aprueba por amplia mayoría. El atraso de un trámite de la cámara postergó la ratificación de la alianza para el año siguiente, periodo en el cual Bolivia llegó a una tentativa de posible acuerdo con Chile, alejando momentáneamente el peligro de guerra en Atacama. Se cree que Brasil también intentó ser arrastrado al pacto. Por alguna increíble y errada razón, Chile no puso grandes esfuerzos en buscar su propia alianza con el Brasil y el Ecuador a pesar de las tensiones internacionales que ya entonces existían.
  • 1878: Por iniciativa propia, Argentina (posibilidad HV1) se acerca a Perú y Bolivia para firmar la alianza militar contra Chile en la Guerra del Pacífico, que está al borde de estallar (posibilidad HV3). Aunque se anuncia lo contrario, la firma se concreta, pero la ratificación es detenida de súbito en Argentina cuando llegan noticias de las victorias chilenas en Iquique-Punta Gruesa, pues derribó todos los pronósticos hasta entonces creídos sobre la inferioridad de la Armada de Chile. Quedando el proyecto en suspenso, vino el triunfo en el Combate de Angamos y con él se ahogó toda la anterior euforia argentina por embarcarse en la aventura. Al igual que muchos otros países, los argentinos habían apostado a la inferioridad naval y cuantitativa de Chile frente a los aliados, por lo que las victorias chilenas resultaron una sorpresa amedrentadora. En tal sentido, se debe llamar la atención respecto de que la epopeya de “La Esmeralda” en Iquique y del sacrificio de Prat y sus hombres tuvo efectos reales muy distantes de los meramente simbólicos y enorgullecedores con los que suele recordarse su inmolación, pues fue un golpe devastador a la imagen de inferioridad y vulnerabilidad del espíritu de guerra chileno, cuyo suceso inició la retirada de Argentina del cuadrillazo antichileno planeado para aquel año.
  • 1881: Estando aún Chile en guerra con Bolivia y Perú (posibilidad HV2), por el Norte, y tras haber invadido toda la Patagonia entonces disputada, la Argentina avanza amenazando con entrar a toda la zona austral chilena, creando un nuevo y fatal frente de guerra (posibilidad HV3), si Chile no renunciaba formalmente a los territorios patagónicos orientales en controversia, con la firma del Tratado de 1881. Se sabe incluso que la famosa expedición argentina de ocupación territorial del General Roca, tenía inicialmente la misión de cortar Chile a la altura de Puerto Montt y tomar para la Argentina todo el territorio transcordillerano austral (incluido Magallanes) con esta salida al Pacífico a la altura del Reloncaví.
  • 1890: Tras la Guerra de Pacífico, el cuadrillazo siguió tentando a las autoridades argentinas que comenzaban a cuestionar la divisoria de aguas que ellos mismos habían exigido en el aún fresco Tratado de 1881. Así, durante las conferencias iniciadas en Washington por sugerencia del Secretario de Estado P. F. Bayard, el 15 de enero, y que tenían el objeto de evaluar la posibilidad de un arbitraje para los conflictos suscitados,  el comisionado argentino Roque Sáenz Peña (Coronel que había luchado voluntariamente a favor de los aliados durante la Guerra del Pacífico), exigió un arbitraje retroactivo que dejara las cosas tal como un día antes de empezar la guerra  (posibilidad HV1), junto a la eliminación del derecho de conquista territorial chileno. El prepotente y desafiante proyecto tenía respaldo de Bolivia y Perú, buscando evidentemente un acercamiento con estas naciones en contra de Chile (posibilidad HV3). Pero los representantes chilenos, José Alfonso y Emilio Crisólogo Varas, se negaron a tomar parte en la votación y en el debate por orden del Presidente Balmaceda, actitud que fue aprobada por el veedor de la Casa Blanca. Al no poder imponer su propuesta, los comisionados argentinos, peruanos y bolivianos debieron redactar una nueva e inocente “recomendación” de los puntos que habían sido expuestos.
  • 1898: Los problemas y faltas de acuerdo con Bolivia y Perú perduraron largamente. Aquel año, Bolivia (posibilidad HV1) intenta provocar una nueva guerra al regalarle -a través del papel- todo el territorio de la Puna de Atacama a Argentina (posibilidad HV2), el que para entonces seguía ocupado por fuerzas militares chilenas. El conflicto estuvo a un instante de ocurrir, pero un muy cuestionable “arbitraje” norteamericano del año siguiente, la mayor parte de la Puna quedó en manos argentinas. El sueño boliviano no se concretó, pero significó a Chile una increíble y enorme entrega de territorio conquistado con vidas y sangre. Hay antecedentes que permiten bosquejar el escenario en que, de haberse concretado la guerra chileno-argentina, Perú y Bolivia también habrían entrado para apoderarse de Tarapacá y Antofagasta respectivamente (posibilidad HV3).
  • 1902: Los conflictos entre Chile y Argentina por los valles australes vuelven a acercar el peligro de guerra ante el cuestionamiento argentino al límite de la divisoria de aguas, exigiendo ahora cortes de aguas por la cordillera para poder lograr nuevos avances hacia el Pacífico (posibilidad HV1). Perú y Bolivia (posibilidad HV2), afiebradas de sentimiento “reivindicacionista”, buscan un acercamiento con la Argentina ante la eventualidad de que el conflicto se concrete (posibilidad HV3), frenado sólo por la espera del resultado del arbitraje británico. Argentina, además, intentó debilitar la posición chilena exigiendo la creación de instancias de arbitrajes forzados y retroactivos sobre conflictos limítrofes en la región, durante la Segunda Conferencia Americana de México (1901-1902), con la clara intención de complacer los intereses de Lima y La Paz, con miras a restaurar un cuadrillazo. Para su desgracia, la totalidad de los países votaron a favor de los principios de La Haya. Con Perú, los problemas principales derivaban por entonces del asunto Tacna-Arica, resuelto sólo en 1929. Los “Pactos de Mayo” con Argentina y la espera del Laudo Arbitral de ese año frustran esta intentona que, a pesar de no haberse materializado en acuerdo concretos, bien puede tratarse de otra de las veces en que la alianza vecinal contra Chile estuvo más cerca de llevarse a efecto.
  • 1920: Habiendo aún puntos de controversia sobre la aplicación del Tratado de 1904 con Bolivia (posibilidad HV1), el Perú respaldó una asonada golpista que instauró un nuevo gobierno antichileno en La Paz, que desconoció todas las negociaciones hasta entonces llevadas con Chile y recuperó el acercamiento con Lima (posibilidad HV2). Para entonces, el Presidente Sanfuentes había designado como Ministro de Guerra y Marina a Ladislao Errázuriz Lazcano, quien aprovechó la situación lamentablemente por razones políticas, ordenando el movimiento de una tremenda cantidad de fuerzas militares chilenas hasta las inmediaciones de la zona caliente de Tacna-Arica, enviando a los regimientos menos afines al gobierno en lo que se conoce como la “Guerra de Ladislao”. Aunque no se saben antecedentes categóricos de que la Argentina haya participado de un intento de cuadrillazo (posibilidad HV3), es preciso advertir que los gestos aliancistas de Perú y Bolivia se estaban dando desde mucho antes de la decisión de Errázuriz, y que éste sólo aprovechó el clima generado por el revanchismo vecinal.
  • 1944: Cofradías de militares peronistas de Argentina, que habían formado una escuela doctrinaria en toda América Latina, intentan una entrada a Chile ante la inminencia de que un golpe nacionalista iba a derrocar al gobierno chileno (posibilidad HV1). Hay razones para suponer que uniformados de Perú y Bolivia (posibilidad HV2) estaban a la espera de participar de esta invasión, dados sus fuertes lazos con el gobierno argentino de entonces (posibilidad HV3). Se sabe que la influencia argentina en estos países llegó incluso al financiamiento y la colocación del gobierno golpista que dominaba Bolivia en esos días. La intentona fue frustrada por Estados Unidos, que vio en ella un peligro a sus intereses en la región.
  • 1952: Argentina invade el territorio chileno de Alto Palena, desatando uno de los conflictos que más cerca del enfrentamiento ha tenido con Chile (posibilidad HV1). Hoy se sabe que hubo, entonces, acercamientos entre el gobierno argentino y ambos países del Norte (posibilidad HV3), por los casi diez años que se mantuvo la disputa, que culminaron en el Laudo de 1966 y la entrega de un territorio cordillerano en la zona. Es imposible determinar el alcance y el grado de relación entre estas negociaciones y el tema que atendemos.
  • 1962: Según creen algunos investigadores históricos, tras la inusitada reacción de Bolivia por trabajos chilenos de canalización de las nacientes del río Lauca (posibilidad VH1), el país altiplánico volvió a acercarse secretamente a Perú (posibilidad VH2) y éste, a su vez, a la Argentina (posibilidad VH3), que mantenía pendiente por entonces el asunto de Alto Palena con Chile. Bolivia llegó incluso a la OEA a invocar el “Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca” (TIAR), ese año, intentando reclutar a los demás países de la comunidad americana en contra de Chile.
  • 1978: Tras años de desgarrado armamentismo peruano (posibilidad VH1), seguido del fracaso de las conversaciones de “salida al mar” con Bolivia (posibilidad VH2) y la negativa argentina a aceptar el Laudo Arbitral de 1977 para el Canal Beagle (posibilidad VH3), los tres países vuelven a organizarse secretamente en un cuadrillazo antichileno ante la inminencia de la guerra chileno-argentina, que estuvo a horas de concretarse, en diciembre de aquel año. Sectores revanchistas de Perú incluso hicieron fracasar las conversaciones entre Chile y Bolivia para la “salida al mar”, hacia 1976, con miras a consagrar esta unión, y en complicidad con personajes ligados al antichilenismo de La Paz. Las fuerzas militares chilenas debieron enfrentar la difícil situación de armar la zona austral sin dejar de mantener a todo el contingente armado nortino en Tarapacá, en especial ante la amenaza peruana que estaba vigente desde 1974. Desde 1881 hacía que la HVM no había estado tan cerca de materializarse nuevamente, siendo una de las más peligrosas de todas estas ocasiones.

Así son las cosas. Hoy en día es común ver algunos personajes intentando exponer como inútiles o innecesarios los gastos de defensa nacional que están pendientes en Chile, aludiendo a dineros que podrían tener un “destino mejor” en educación y salud. Muchas de estas mismas personas son las que guardan virginal silencio ante las cantidades de dinero fiscal mal gastado en la ropa limpia y la comida caliente de miles de asesinos, violadores y criminales sin vuelta de nuestras cárceles; o ante en los desfalcos de dinero por parte de funcionarios públicos descubiertos en los últimos años; o ante los gastos del Congreso utilizados por algunos honorables para enviar masiva correspondencia privada; o ante las platas públicas para utilizarse en el financiamiento de las campañas políticas; y tantas otras formas de despilfarro que hemos aprendido los espectadores chilenos.

Pero recordemos: esos discursos de integración y fraternidad son del mundo ideal, de la esperanza, de la ilusión… La Hipótesis Vecinal Máxima, en cambio, pertenece al mundo real.

Fuente soberaniachile.cl

La hipótesis chilena actual-HV3

Subido por Angel Guardian

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