¿Existió la llamada chupilca del diablo?

En el folclore nacional y de alguna manera también, en el peruano, se encuentra muy arraigada la idea, del uso eventual de una bebida estimulante que habrían bebido los soldados chilenos , antes de entrar en batalla, en el conflicto bélico de Chile contra Perú y Bolivia.

Según las tradiciones, esta bebida les proporcionaba a los soldados un vigor adicional, una fortaleza física impresionante y de este modo, los hacía combatir fieramente, sin sentimiento alguno, con total desprecio por la vida, tanto propia como ajena.

Con una imaginación fuera de serie, el novelista chileno Jorge Inostroza, nos describe con lujo y detalles, como se hacía y los efectos que presumiblemente causaba este brebaje ,conocido como “ La chupilca del diablo”.

Según Inostroza , dicha bebida era la resultante del mezclar pólvora con aguardiente ( entendiéndose que para esa época ,el aguardiente era cualquier destilado de uva o manzana con más de 32º de alcohol)la cual era ingerida de un solo trago.

La pólvora podía ser la que algunos soldados llevaban suelta en el morral, o bien, se podía extraer de la misma munición, separando la bala de la vainilla y vertiendo el contenido de ésta última en un “ tacho” o recipiente para luego agregarle el aguardiente.

Pero, veamos otros antecedentes al respecto. Los < historiadores” contemporáneos a la guerra, por ej. Benjamín Vicuña Mackenna, Nicanor Molinare, Diego Barros Arana o el levemente más tardío Gonzalo Bulnes NO hacen referencia o simplemente No nombran a la “ chupilca del diablo”.

Entonces, el único que lo señala y con su admirable narración, describe los efectos de esta singular bebida, es Jorge Inostroza en su novela “ Adiós al Séptimo de Línea”.

Sin menoscabo de lo anterior nos hicimos la siguiente pregunta ¿ Cuáles serían los efectos reales de la < chupilca del diablo> si es que ésta, efectivamente hubiese existido?

Como primera respuesta debemos aclarar que en la época de la Guerra del Pacífico, el propelente de los proyectiles tanto de fusiles como de cañones era la Pólvora Negra que se fabricaba en base a una mezcla de carbón de roca, azufre y nitrato de potasio, siendo éste último un derivado del salitre.

En segundo lugar, las publicaciones científicas de la época como actuales, con respecto a la ingesta de alcohol con pólvora negra y sus efectos en el cuerpo humano son muchos.

No obstante, lo anterior, encontramos un interesante artículo del Centro de Información Toxilógico de la Universidad Católica de Chile que nos señala al respecto:

-Presentación Clínica: En caso de inhalación masiva se presenta bronquitis con expectaciones. En caso de contacto ocular, se presenta conjuntivitis, dependiendo de la concentración. El azufre puede provocar enrojecimiento, adelgazamiento y descamación de la piel.

En caso de ingestión puede aparecer dolor abdominal, vómitos o diarrea. Antes dosis mayores a 10 gramos se pueden presentar síntomas sintomáticos debido a la promoción de sulfuros, los cuales en la sangre se unen a la hemoglobina, afectando el transporte de oxígeno.

Efectos neurológicos: La ingestión puede producir fatiga, cefalea, vértigo, confusión e inconsciencia.

De todo lo anterior, podemos concluir que estos elementos ( azufre y nitrato de potasio) cada uno, y por separado se consideran tóxicos y extremadamente dañinos para la salud humana, potenciándose aún más si los juntamos.

En especial el nitrato de potasio que puede llegar a ser o a lo menos, producir un cuadro de extrema irritación o quemaduras a las mucosas gástricas, produciendo sangreamiento interno y atacando fuertemente al hígado y riñones.

Si a los elementos ya mencionados le agregamos aguardiente, que como es sabido, también es un irritante intestinal, nos da como resultado una bebida altamente tóxica para el cuerpo humano.

Por último, el siquiatra especialista en adicciones Dr. Daniel Seijar nos indica que ninguno de los componentes de la llamada “ chupilca del diablo” provocan efectos estimulantes sobre el sistema nervioso central del cuerpo humano, a diferencia de la conocida hija de coca que sí, era ampliamente utilizada por las tropas militares bolivianas.

Entonces ¿ de dónde viene el mito? Lo cierto es, que los soldados chilenos, antes de entrar en batalla consumían alcohol, diluido en agua y algunos de ellos mezclaban aguardiente con harina tostada. Esta sencilla mezcla era llamada “ chupilca” siendo de uso común en la zona central de nuestro país, sobre todo en los meses fríos.

La construcción de este mito, fue bien recibida en Perú y Bolivia, ya que explicaría de alguna manera el carácter casi brutal del soldado chileno frente a los soldados aliados, que por lo general tenían pocas iniciativas, limitando energías combativas y en muchos casos, por no decir la mayoría de éstos, luchaban más bien siguiendo a un caudillo que por el honor de su país.

(Arsenio Alarcón Quinteros)

Fuente diarioelheraldo.cl

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