¿Tengo que cambiar por mi pareja?

Esta es una pregunta bastante típica y a priori bastante sencilla de responder. No. No debes cambiar por tu pareja. Nunca. Lo que tienes que hacer es cambiar el concepto que tienes de pareja y por supuesto de personalidad propia.

Muchos son los motivos que pueden llevar a que queramos cambiar de modo de hacer, de personalidad… Y creo que ninguno debe pasar por contentar a tu pareja. O no exclusivamente. Cuando queremos cambiar lo hacemos por nosotros. Es un error querer cambiar por otra persona.

Ahora se lanzarán sobre mi un montón de personas diciendo que es encomiable querer ser mejor persona para hacer feliz a alguien. Por supuesto. Yo no he dicho que no. Pero la única persona por la que tenemos que cambiar es por nosotros mismos.

Que no te engañen, que no te hagan creer que ser generoso es cambiar por los demás. No. Uno hace las cosas por uno mismo. Si uno es feliz hará felices a los demás. Si no. No.

Es imposible, totalmente imposible, que alguien infeliz sea capaz de hacer felices a los demás. Y si eso ocurre, si siento tú infeliz tu pareja es feliz. ¿No tienes varios problemas por solucionar?

En primer lugar tu infelicidad, está claro. Y en segundo lugar debes abandonar a tu pareja. Qué es eso de que alguien sea feliz gracias a nuestra desgracia. No, nunca debes permitirlo.

Solo una persona libre puede ser feliz. Solo alguien orgulloso de si mismo puede hacer felices a los demás, sin condiciones, sin exigencias, sin egoísmos.

Por ello no te engañes si tienes que cambiar por alguien tienes que hacerlo por ti mismo.

Es totalmente lícito que tu pareja te pida que te esfuerces en cambiar determinadas cosas de tu manera de ser. Sobretodo si las has ido empeorando con el tiempo o no era lo que le mostraste cuando os conocisteis.

Cuando conocemos a alguien y nos enamoramos actuamos como si estuviéramos en un escenario o photowall. Ya sabes, mostramos lo mejor de nosotros mismos. Puede que lo exageremos, que engañemos un poco y que demos a entender a la otra persona que somos estupendos y fantásticos.

La otra persona se deja llevar por esa primera impresión, que puede durar mucho en el tiempo, a menudo hasta que no llevas un tiempo conviviendo con alguien no eres capaz de darte cuenta de su verdadera manera de ser.

No es que no sea lícito pedirle a alguien que mejore determinada parte de su personalidad, por supuesto que lo es, pero creo que el motivo que debe llevar a alguien a cambiar o hacer un esfuerzo por realizar algún cambio en su personalidad es sin duda uno mismo.

Podemos hacerle caso a nuestra pareja y seguir sus indicaciones, o a un amigo, no siempre tiene que ser nuestra pareja quien nos de buenos consejos, si el cambio implica un crecimiento personal positivo.

Es decir, cuando tu pareja, tus padres, tus hermanos, un buen amigo… cuando alguien que te quiere te sugiere que cambiando tu manera de ser o de hacer las cosas te irían mejor es bueno que les escuches. Pero el cambio y el esfuerzo tiene que llegar por ti.

Repito, si tú no eres feliz no vas a conseguir que los demás lo sean.

Dicho esto, acepta las críticas constructivas y permite que te ayuden, te acompañen y te aconsejen sobre cómo mejorar tu manera de ser. Pero la intenciones de quien haga eso contigo tienen que ser claras, ayudarte a mejorar como persona. Para que tú seas más feliz y tengas menos problemas en la vida.

Nunca debes tratar de cambiar cuando tu pareja pretende que tú dejes de ser tú. Casi te aconsejaría que lo que tienes que cambiar es de pareja, no de personalidad.

No dejes que ningún hombre, o ninguna mujer, te condicionen las cosas que haces, tus gustos, preferencias o actividades.

Estas son algunas de las cosas que muchas personas piden a sus parejas de forma totalmente egoísta y que creo que jamás deberían aceptar. Algunas se pueden discutir, como decía antes, pero el motivo del cambio tiene que ser estar bien con uno mismo.

No dejes nunca que alguien pida que cambies tu aspecto físico. Está bien que te sugieran que seas más saludable, o más higiénico o incluso más deportivo, pero cuando haces un cambio de este tipo lo haces por ti. Por tu salud, por tu manera de relacionarte con los demás, por tu autoestima.

No pierdas peso para satisfacer a un hombre. Ni permitas que un hombre te impida maquillarte o vestirte como te apetezca. Si eres hombre no permitas que tu pareja te prohiba ir al gimnasio o hacer deporte.

Cada uno es como es y los consejos de nuestra pareja nos tienen que ayudar a crecer como personas, no a limitarnos.

No permitas que nadie haga que dejes tu trabajo o tus aficiones. Conozco mujeres a quien sus parejas han prohibido estudiar o se lo han puesto complicado. Algunos incluso impiden que sus parejas trabajen.

Tú no te preocupes por nada, les dicen, para eso estoy yo.  Y te encierran en casa haciendo de sirvienta gratis durante toda la vida. Y te quedas sin estudios, sin trabajo y con escasas posibilidades de mantenerte a ti misma si las cosas no salen bien.

Está bien que quieras dedicarte a tu casa, a tus hijos a tu pareja, no voy a ser yo la que lo critique. Pero ten en cuenta que siempre tienes que tener la seguridad de que en caso de que las cosas vayan mal (por lo que sea) tienes que tener una red de seguridad. ¿Cuantas mujeres no se divorcian tras años de maltrato porque no saben de qué vivir y cómo mantener a sus hijos?

No dejes que nadie decida quien puede ser tu amigo y quien no. Si a tu pareja no le gustan tus amigos que no venga cuando tú les veas. Existían antes que él o ella, igual que tú. Acepta críticas constructivas pero nunca prohibiciones.

Un hombre o una mujer que no aconseja bien a su pareja y que solo se mueve por el egoísmo no merece que nadie haga un mínimo esfuerzo por él.

Por tanto si lo que quieres es saber si tienes que cambiar por tu pareja, dependiendo de lo que te esté pidiendo lo que tienes que hacer es cambiar de pareja.

Si tú no te respetas a ti mismo nunca vas a lograr que lo hagan los demás y  una de las claves en una relación de pareja sana es el respeto.

Fuente revista-digital.verdadera-seduccion.com

Imagen Machotel

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