Los problemas de la migración haitiana a Chile: ¿racismo o preocupación genuina?

Desde hace meses, los medios de comunicación han desplegado páginas en sus diarios impresos o digitales y notas de televisión y radio a la presencia de migrantes haitianos a Chile, los que, en estricto rigor, a pesar de que ha llamado la atención su ingreso, no superan en número a la población de peruanos, bolivianos, venezolanos y colombianos que han dejado sus países para instalarse acá.

¿Qué hay detrás de este proceso migratorio que, en un año, según las estadísticas oficiales, implicó el arribo de 56 mil ciudadanos de Haití?, ¿a qué se deben estos ingresos masivos?, ¿por qué se han levantado algunas teorías conspirativas de un eventual financiamiento en el intercambio de migrantes?, ¿por qué se estaría pensando por parte de las autoridades, restringir el ingreso de haitianos a Chile y no aplicar la misma medida al resto de los migrantes?

Se habla de sobres amarillos –todos iguales, al menos en su forma- que portan los migrantes haitianos cuando se bajan del avión y no hay claridad si se trata de un sobre que contiene sus documentos o dinero de alguien o de alguna organización que esté detrás de su estadía en Chile, situación que no es menor, considerando que la mayoría de los habitantes de esa nación que llegan a la nuestra son pobres, no manejan el idioma, no tienen mayores estudios, por lo que “seducirlos” con una supuesta mejor calidad de vida fuera de Haití les resulta prometedor e interesante, pero puede transformarse en un tráfico, en una trata de personas para ser explotadas lejos de sus tierras, como los esclavos del Siglo XXI.

No hay que olvidar que tras la llegada de migrantes haitianos, hasta la línea aérea Law viendo la polémica que ha surgido en los medios de prensa y por parte de expertos, decidió suspender, temporalmente, por un plazo de 15 días los viajes entre Chile y Haití. Ésa la fórmula que dicha empresa aplicará para evitar que sigan llegando personas de ese país a quedarse en Chile, no sólo en Santiago, sino también a regiones.

Se advierte que en Chile, las autoridades carecen de una entidad que evalúe cuál es la capacidad de absorción anual que se tiene para recibir migrantes, situación que ha convertido el proceso en una muestra de verdadero desorden.

Alfredo Moreno, futuro ministro de Desarrollo Social –en el Gobierno de Sebastián Piñera que comienza el 11 próximo de marzo-, no se ha restado del debate en torno a la migración y, en tal sentido, ha señalado que “en lo que corresponde al aspecto social, los migrantes que llegan a Chile son personas que necesitan a veces apoyo y tal como si fueran chilenos, hay que darles ese apoyo mientras estén en Chile…

En las políticas migratorias, uno podrá pensar (si) ponemos más problemas a determinadas migraciones, si se exige esto o se exige lo otro, pero eso pertenece a otros ministerios, pero una vez que tenemos personas acá no podemos dejarlos abandonados. Ésa es la responsabilidad que tenemos con las personas que están acá“.

Por su parte, Arturo Subercaseaux, quien es abogado y militante de Evópoli, a través de las redes sociales aseguró: “Nuestra Ley de Migraciones es la más antigua de América Latina, el Decreto Ley N° 1.094 de 1975.

Fue creada en un contexto en que no éramos más que otra arquetípica dictadura latinoamericana, de escaso interés turístico o migratorio… en el período 2016-2017 ingresaron 153 mil habitantes de Haití y 250 mil venezolanos. Si existiera invasión, sería de los segundos, no los primeros”.

Visa consular: ¿Medida discriminatoria contra los Haitianos?

Altas fuentes de la Nueva Mayoría ligadas al Ministerio de Relaciones Exteriores, en conversación con EL MURO  advierten que “no es sólo el tema haitiano, sino que se trata de un problema migratorio general, porque se ha propuesto establecer una visa de entrada, una visa consular a los haitianos, ya sea, por razones de turismo o por razones laborales.

El punto es que esa visa también se fijó para los ciudadanos de República Dominicana a contar de 2012, la que ha surtido un efecto positivo o negativo desde el punto de vista con que se mire”.

Agregan que “los ciudadanos de República Dominicana ya no ingresan como turistas a Chile, porque saben que no tienen la forma de acreditar que vienen de turistas, aunque sí hay personas que tienen poder adquisitivo para hacerlo.

Sin embargo, no todos pueden acreditarse como turistas, porque se les exige dinero en el bolsillo, tarjetas de crédito, un hotel donde hospedarse y demostrar que tienen un pasaje de retorno con fecha cerrada para volver a su país”.

Cabe recordar que la visa consular a los ciudadanos de República Dominicana se estableció hace seis años, debido al aumento de gente de esa nación que arribaba a Chile y que no venían como turistas, sino para conseguir trabajo.

“El punto negativo que hay detrás es que las personas que ingresan a Chile, muchas veces, lo hacen por pasos no habilitados, por lo tanto, adquieren la calidad de indocumentados y como no están en ningún sistema no se sabe quiénes son, qué hacen, cómo operan, dónde viven.

Entonces, eso también genera que, en materia de migrantes en general, nos encontremos con redes de prostitución, con redes de explotación sexual infantil o de personas adultas, con narcotráfico”, comentan fuentes del gobierno, las que observan de reojo el libre tránsito por 90 días que ocurre en Sudamérica, en virtud de tratados internacionales.

Otra fuente del Ministerio de Relaciones Exteriores plantea a este diario digital que “la misma restricción de la visa consular se quiere aplicar a la población de migrantes haitianos, medida que para algunos es discriminatoria, ya que habría que fijar visa consular para todos los países que, en este momento, se encuentran con distintos conflictos.

Si pensamos en Haití o República Dominicana, estamos hablando de países que son, tremendamente, pobres. Ésa es la razón por la cual se produce la inmigración, si hablamos de Colombia, es un país que viene escapando de la guerra civil y la gente que llega a Chile lo hace por escapar de la guerra civil o de la justicia, que es la mayoría”.

Agrega que “en nuestro país a una persona que ingresa en calidad de turista, le pueden revisar en línea sus antecedentes penales. Por eso, en Chile expulsan a uno que otro, que viene en calidad de turista, especialmente, de Colombia, porque uno puede ingresar a “la buena” y ser un ex FARC o un narcotraficante o formar parte de redes de prostitución, porque, en el fondo, en sus países de origen no tienen antecedentes, porque en esos países no los procesan y la justicia en esos países está sobrepasada, al igual que en Chile”.

Desde la Nueva Mayoría, otras fuentes indican que “si se va a exigir visa consular debiera ser a los ciudadanos de los países que tienen mayor conflicto como Colombia, Venezuela, Haití, República Dominicana, los países de Centro América que son países fallidos por el narcotráfico como El Salvador, Guatemala y Nicaragua.

Lo que no se ha dado en Chile es que ingresen los miembros de la Mara Salvatrucha –de Ecuardor-, que están siendo expulsados de Estados Unidos y de su país y necesitan extender sus redes delictuales y son grupos, extremadamente, violentos. Acá en Chile, es muy fácil llegar y quedarse.

Al fijar una visa consular a la población Haitiana se hace sólo por el hecho de que son negros, lo que se convierte en una política discriminatoria, ya que hay muchos más ciudadanos en los últimos 10 años de argentinos, peruanos, bolivianos, colombianos que haitianos, con la única diferencia de que los haitianos son de raza negra y se nota su presencia, porque son de color, pero son muchos menos, entonces, si fijan visa consular tiene que ser para los migrantes de todos los países en conflicto”.

El diputado, Jorge Tarud –del PPD y miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara Baja-, en entrevista con EL MURO, sostiene respecto de la migración de ciudadanos haitianos que “el tema se ha salido de sus cauces, se ha estado politizando y, eso, no es bueno, porque estamos ante un tema de Estado, de país. Como ex embajador en Australia aprendí a conocer una buena Ley Migratoria que tienen”.

-¿En qué consiste esa política migratoria?

Tienen un Ministerio de Migración. ¿Qué hacen los australianos? Ellos, miden cuál es el impacto anual en su propia economía para determinar el número de migrantes que pueden aceptar año tras año, es decir, lo que puede absolver la economía y también considerando los beneficios sociales que deben recibir, en salud, educación y vivienda.

Por ejemplo, 100.000 migrantes para el año 2019 y en donde sí hay un componente político es que los distribuyen por áreas geográficas globales, de Europa, América Latina y Asia.

Ellos también funcionan otorgando visas de trabajo en función de las necesidades del país, o sea, si necesitan médicos abren la visa para médicos, pero también no para cualquier parte en Australia, sino dónde se requieren médicos. Los hacen en función de los intereses nacionales y sin discriminación ni por raza, ni por religión, ni postura política, eso no corre.

-¿Y qué está pasando en Chile?

A este gobierno (de Michelle Bachelet), nosotros le ofrecimos participar en lo que es la etapa pre-legislativa de una nueva ley de migración y nos dijeron que no, no más y trabajaron un proyecto en forma, absolutamente, secreta y lo dieron a conocer de un día para otro, siendo un proyecto insuficiente y tardío.

Nosotros, nos informamos por la prensa y no pudimos aportar con ideas en este proyecto que deja muchas dudas, en cuanto a una visa por dos años para que la gente busque trabajo, deja muchas interrogantes.

-¿Qué tan permisiva es la política migratoria en Chile, en particular de este gobierno que ya está abandonando La Moneda, pero no sólo de ciudadanos haitianos, sino de gente de otros países, en general?

Ha sido, extraordinariamente, desordenado el proceso. Lo que a nosotros también nos ha preocupado como Comisión de Relaciones Exteriores es que haya tráfico de personas, porque aquí hay bandas organizadas que han estado trayendo a migrantes haitianos que les cobran 6 mil dólares y los dejan amarrados con arriendos para que les paguen a estas mismas mafias. Eso tiene que investigarse.

-¿Ha habido falta de voluntad política de parte del Gobierno de Michelle Bachelet a la hora de frenar la explosiva y visible llegada de migrantes de Haití?

Ha habido desorden y descontrol es, absolutamente, efectivo y, por lo tanto, se requiere de forma urgente una ley de migración que sea, realmente, moderna, acorde a los tiempos y las necesidades del país y no podemos seguir así.

-A su juicio, ¿la Ley de Migración que requiere para ordenar al proceso?

Me gustaría que hubiera un comité de ministros en donde esté incluido el Canciller, el Ministro de Hacienda, el Ministro de Economía, de Salud y de Educación, por ejemplo, donde ellos evalúen cuál es la capacidad de absorción anual que tiene Chile para recibir migrantes, tanto en términos laborales como a la hora de entregar beneficios sociales y de ahí que se establezca cuál es la capacidad que tiene el país para fijar cuotas y que el tema no se desborde. Eso, sería lo razonable.

Daisy Castillo Triviños/EL MURO

Foto: Agencia Uno

Fuente elmuro.cl

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