Masones Blancos

Una organización secreta, paramilitar y ultracatólica de origen mexicano se ha infiltrado en el panorama político y religioso español tambaleando sus estructuras. Responde al nombre del Yunque y ha venido dispuesta a instaurar el reino de dios en la tierra, caiga quien caiga.

Por: Juan José Sanchez-Oro

Para muchos, la política actual es una completa farsa. Un teatrillo cuyos verdaderos actores nunca salen al escenario sino que ejecutarían sus mejores papeles entre bambalinas. Sólo detrás de esa tramoya luciría la verdadera faz de quién manda en el mundo, ante lo cual siempre alguien acaba pronunciando el nombre de la masonería.

Los masones, por su parte, suelen negar la mayor. Aseguran ser una sociedad “discreta”, más que “secreta”, y aceptar miembros de cualquier condición social, política o religiosa, siempre y cuando asuman el ideal humanista de la Ilustración bajo ciertos ribetes teístas.

Por otro lado, la masonería está muy fragmentada y ellos mismos acostumbran a expresar públicamente su debilidad en España, consecuencia directa de tantas décadas de prohibición, hostigamiento y persecución franquista.

Una marginalidad  estigmatización que aún no les habría permitido recuperar todo el esplendor perdido. Sin embargo, el más íntimo y tenaz adversario histórico de la masonería, la Iglesia católica, no se cree esa imagen victimista y quejumbrosa.

Muchos de sus miembros ensotanados continúan fustigando a los hermanos canteros, atribuyéndoles las principales desgracias del mundo y considerándolos protagonistas de mil tramas ocultas y conspiraciones.

El más reciente ejemplo de esas acusaciones eclesiásticas ha venido abanderado por el sacerdote, teólogo y reputado experto en sectas, Manuel Guerra Gómez, a través de su ensayo Masonería, religión y política.

Este autor, en diferentes entrevistas, no ha perdido un minuto a la hora de identificar a los políticos, periodistas y empresarios españoles actuales, a izquierda y derecha, que, según sus fuentes anónimas y muy personales, formarían parte o simpatizarían con alguna de las casi doscientas logias residentes en España.

Figuras públicas tan contrapuestas en ideología y trayectoria como Juan Luis Cebrián, Jordi Pujol, Mariano Rajoy o José Luis Rodríguez Zapatero. Pero el clero español, imbuido ciegamente desde hace siglos en la cruzada antimasónica, parece haber descuidado el patio trasero de su propio templo.

Desde hace varias décadas, otra sociedad secreta con capacidad real para influir en el curso de las cosas, desmedida ambición de poder y financiación extranjera, ha penetrado entre la feligresía católica sacudiendo sus cimientos.

Se trata de la Organización Nacional del Yunque, una agrupación mexicana de cristianos dispuestos a ser más papistas que el Papa y tomar las riendas de la Iglesia para hacer de ella una efectiva herramienta de poder y control social.

Sólo recientemente, ciertas instancias eclesiásticas han empezado a tomar en serio esta amenaza y desenmascarar sus maniobras oscuras no sólo en las entrañas de la Iglesia católica, sino dentro de los partidos políticos, empresas y medios de comunicación más afines.

De hecho, incapaces, quizás, de aceptar el veneno segregado por el propio cuerpo, algunos periodistas católicos han creído ver en el Yunque a una “masonería blanca”, calificativo que escandaliza a los masones tradicionales por juzgarlo un completo sinsentido.

Es más, el Yunque es una organización declaradamente antimasónica, nacida para ofrecer resistencia ante lo que consideraban su dominio imparable en Occidente.

EL NUEVO EJÉRCITO DE DIOS

El año 1955, en la ciudad mexicana de León, diferentes sectores ultraconservadores y ultracatólicos decidieron aunar esfuerzos contra lo que juzgaban la mayor amenaza del momento: el avance masónico, comunista y judío sobre el panorama internacional.

Las tensiones crecientes con el bloque soviético despertaron toda clase de miedos sociales y el grupo reunido en Guanajuato fue un buen ejemplo de ello. Sus integrantes consideraban que, incluso, los poderes capitalistas estaban secretamente infiltrados por los satánicos hilos de judíos y masones.

Ante semejante calamidad, nació el Yunque. Una vigorosa respuesta contra ese arrollador enemigo, al que se combatiría con sus mismas armas para instaurar el auténtico reino de Dios en la Tierra, aderezado con férrea disciplina paramilitar y adoctrinamiento evangélico.

Fuente revistaenigmas.com

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