Medio millón de sudafricanos blancos han abandonado su país por el racismo de su presidente

Una votación en el Parlamento sudafricano el pasado 27 de febrero de 2018, aprobó por 241 votos a favor contra 83 en contra una reforma del artículo 25 de la Constitución para permitir la “expropiación” sin compensaciones (un verdadero expolio) de las tierras de los granjeros blancos sudafricanos, en la actualidad propietarios del 73% de las explotaciones de aquel país.

La medida, claramente de carácter racista (anti-blanco), es de una enorme gravedad. Empezando por sus consecuencias más directas: todos los experimentos de este tipo se han saldado con tremendos fracasos y hambrunas.

Desde el vecino Zimbabue, donde la expropiación brutal contra los granjeros blancos a principios de este siglo sumió al país en una crisis económica de la que aún no ha salido, hasta la propia Sudáfrica, donde las expropiaciones ya realizadas en los últimos 15 años se han saldado con un sonoro fracaso que se ha caracterizado por una degradación del aparato productivo de las mismas y un retorno a una agricultura de subsistencia después del pillaje de sus activos.

Así pues, los diputados que han votado este nuevo expolio no ignoran que están socavando el último sector productivo eficiente y dinámico del país.

Poco les parece importar, la revancha racial es más fuerte que la razón. En este clima, no es de extrañar el dato del medio millón de sudafricanos blancos que han abandonado su país (principalmente con destino a Australia) desde la llegada al poder del Congreso Nacional Africano.

Un flujo que es probable que ahora aumente, aunque por el momento Angela Merkel no ha propuesto aún que acojamos a estos refugiados, esta vez reales, pero de los que es poco probable que nos hablen otros medios.

J. Garrido

Fuente despiertainfo.com

Imagen Angry birds Rio game

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