Movimiento Social Patriota de Chile se define: Nacionalista, independiente y antidictadura gay

Ahorcar maniquíes y colgar un cartel con la inscripción “Daniela Vega es hombre, la verdad antes que la paz”, fue suficiente para instalar al Movimiento Social Patriota en el ojo del huracán.

Ante la opinión pública, las manifestaciones fueron prueba de que un colectivo fascista y neonazi emergía en el país. Sin embargo, el vocero del MSP, Pedro Kunstmann, plantea que en realidad son una orgánica que se nutre de izquierdistas desilusionados, exmilitantes comunistas y otrora integrantes del Frente y del Mapu Lautaro, que hasta el momento se financia con aportes de sus miembros y venta de poleras.

Con el nacionalismo como bandera, dice que su ideología se basa en un profundo antimarxismo y anticapitalismo, aunque rescata de igual manera las bondades de estos sistemas. La “moda del feminismo” y la “dictadura gay”, los enemigos a vencer; posicionarse como la tercera fuerza política del país, el objetivo.

Pedófilos-Muertos-MSP

Una de sus intervenciones más polémicas fue el cartel que colgaron en Las Condes, que decía “Daniela Vega es hombre, la verdad antes que la paz”. ¿Por qué no la reconocen como mujer?

-Cuando una persona como Daniel tiene disforia de género, que es una enfermedad, tiene que ser tratado. Lamentablemente hay gente que tiene problemas de identidad sexual y se está quedando sin tratamiento, relegada por las fantasías que se han creado.

¿Cómo que la identidad está ligada al género y no al sexo biológico de las personas?

-Claro. No hay ningún fomento científico en eso. En el mapa de genoma humano no existe el gen homosexual. Si existiese, podríamos conversarlo.

Pero la sexualidad es un tercer elemento, independiente del género y el sexo biológico. Tampoco es un gen.

-Esas teorías nacen en la escuela de Frankfurt y son las que nos tienen en la situación actual.

¿El hombre que se siente mujer, o la mujer que se siente hombre, entonces, padece una patología?

-En el 99% de los casos es disforia de género, el restante puede ser otra enfermedad. Pero siempre va a ser una patología. Ahora, no por eso los vamos a atacar, no es motivo para que alguien los tenga que perseguir ni mucho menos. Lo que estamos diciendo es que esta fantasía no puede seguir siendo una imposición social.

Pero colgar un cartel con ese mensaje puede ser interpretado fácilmente como una persecución o un ataque.

-No, de hecho lo que Daniel o Daniela Vega haga en su casa no nos interesa. Nosotros entendemos muy bien la mentalidad de Rolando Jiménez, sabemos que sale corriendo y gritando cada vez que lo miran. Por ende, es mucho más fácil ir contra él y las ideas que profesa el Movilh para que nos den prensa.

¿Y qué sentido le otorgan a la relación entre la verdad y la paz, en esa pancarta?

-Que las verdades se tienen que entender, son irrefutables, aunque duelan.

¿Qué es para ustedes la “dictadura gay”, una frase que escribieron en otro cartel?

-La palabra gay pudo haber sido mejor utilizada en ese momento, porque la verdad es que es una dictadura LGTB. Es un lobby de corte internacional que tiene sus tentáculos en Chile, representado por Rolando Jiménez.

¿Qué objetivos tendría ese lobby internacional?

-Seguramente la división de la sociedad. Hacer una lucha interna, en la medida en que una disputa entre heterosexuales y homosexuales hay ganancias. Es mantener dividido al pueblo.

Es decir, dentro de su ideal político, colectivos que defienden y exigen los derechos de la comunidad LGBTI no tienen cabida y atentan contra una sociedad unificada.

-No esencialmente, porque hay ciertos derechos que eventualmente tienen ser reconocidos. Yo no me puedo ir a meter a la casa de alguien para ver con quién se está acostando, es ridículo, pero el hecho de llegar a imponerlo como una verdad es otra cosa. Cuando le llegan a decir a un niño de cinco años que tener sexo anal es normal, o que hagan matrimonios homosexuales de niños a esa misma edad en países como Suecia, estamos mal.

¿Y cuál sería la verdad que ha impuesto la dictadura gay?

-Hay un intento de normalizar ciertas situaciones que son complejas. La homosexualidad siempre ha estado presente, el tema es cuando esto se intenta volver una norma general y pasa de la particularidad a la regla.

¿Como que la población se haga cada vez más homosexual?

-Homosexualizarla y debilitarla. Una cosa interesante es que dentro de nuestro movimiento hay dos homosexuales, incluso hay uno que maneja una cuenta de Twitter y es el que más le da al tema LGTB, porque no se siente representado por esa visión. También tenemos una pequeña facción que se podría decir feminista, aunque con una visión un poquito más centrada, más inteligente y menos manipulada.

¿Crees que el feminismo también quiere imponer una verdad?

-Pero por supuesto. De hecho nos hemos enfrentado en la calle con estas chicas y lo único que te repiten es a Simone de Beauvoir, una feminista que termina dándose vuelta la chaqueta al final de su vida y arrepintiéndose de sus propios dichos. Es una cuestión ridícula que no aguanta análisis, una moda que, como todas, va a pasar.

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Foto: Pedro Kunstmann, vocero del MSP.

HIJOS DE NADIE

Dentro del espectro político chileno, ¿en qué parte se sitúa el Movimiento Social Patriota (MSP)?

-Si la pregunta es si somos de izquierda o derecha, la respuesta es ninguna. Somos una tercera posición política que representa una facción nacionalista inexistente en Chile. Esencialmente, estamos alejados de los dogmas de liberalismo político y marxismo. Por eso somos antimarxistas y anticapitalistas.

¿Se consideran una tercera fuerza independiente? 

-Pero independiente de verdad, no como las que han surgido hasta el momento. Queremos romper con la imposición política que reina desde hace 80 años en el país, cuando las potencias extranjeras delinearon un mapa político que solo diferencia entre izquierdas y derechas.

¿Por qué los conceptos “justicia social” e “identidad nacional” son parte central de su manifiesto ideológico? ¿Crees que se ha perdido el camino en ambas cosas?

-Totalmente. Hemos caído en esta situación donde todo es difuso y sui generis, con una visión de mundo a través del hombre light. El que parte con esta idea es (Michel) Foucault, que quiere eliminar los límites de todo, cuando las cosas necesitan reglas. Eso demuestra que estamos ante una imposición extranjera que amenaza a la identidad nacional, que proviene de transnacionales y fuerzas internacionales.

¿Y bajo el marco teórico de qué autores se funda el MSP?

-Como nos enmarcamos en todo lo que es el nacionalismo chileno, vamos desde Carlos Keller y Nicolás Palacios, hasta una serie de otros autores que representan la idea nacionalista chilena, como Tancredo Pinochet.

El nacionalismo y el fascismo tienden a vincularse cuando surgen movimientos como el MSP.

-Sí, pero son cosas distintas. El que se encarga de marcar todos los nacionalismos junto al fascismo e incluso al nacionalsocialismo es Estados Unidos, porque es el que termina escribiendo la historia. Pero no tienen nada que ver, lo que pasó en Alemania e Italia es problema de ellos.

Entonces, para que quede claro, ¿no existe ningún rasgo fascista en el MSP?

-No. Quizás, mira, podría haber ideas que coincidan, como también pasa con ideas socialistas y capitalistas. Sería muy marginal, muy tonto, si nos ponemos a calcular qué porcentaje representa cada cosa. Muy ridículo.

Pero es incongruente que se definan antimarxistas y anticapitalistas, cuando hay ideas que coinciden con ellos. 

-Lo que pasa es que hay que dejar ciertas cosas claras. Nosotros lo decimos en el manifiesto, la iniciativa propia y la propiedad privada generan riquezas, es cierto, así como también es verdad que el país necesita justicia social. Ahí tenemos dos visiones que se podrían calificar como socialista y capitalista. El tema es cómo llegamos y cómo se implementa. Negar que la iniciativa privada genera riquezas es una locura, pero creer que no debe tener límites, es una locura más grande todavía.

¿Se sienten identificados con algún político actual?

-Absolutamente ninguno. No hay nadie que pudiese servir como un referente siquiera. Ese es el nicho que queremos abrir, algo que es muy difícil porque somos outsiders. La izquierda dice que protege lo social, pero en realidad velan por ellos mismos.

Es cosa de ver esta bancada de estudiantes secundarios que terminaron siendo unos políticos más dentro del hemiciclo. Nuestro movimiento es el de los hijos de nadie, no tenemos apellido Mayol, tampoco Larraín. Somos los hijos del pueblo de Chile.

Bueno, hasta el momento, el Frente Amplio ha ocupado ese tercer espacio de la política chilena.

-Pero es un volador de luces, nada más. Quiso hacer creer a los jóvenes que podía representar una opción política seria, cuando en realidad es lo peor de los dos mundos, porque es liberal en lo económico y marxista en lo cultural. Es la social democracia europea de los años 50, no es más que eso.

¿Qué tan cercanos se sienten a José Antonio Kast?

-Se rescatan algunas de sus posturas valóricas, pero el problema que tiene es que son muy difíciles de llevar a cabo por su ideal liberal. También se rescata que crea en la familia, que crea en la patria.

Imagino que también su visión respecto a la migración.

-Sí y no. Como es liberal, en realidad Kast no debería poner ninguna barrera a la migración, pero como nosotros somos de un nacionalismo real, sí queremos barreras y límites. El migrante que es un buen elemento debe venir, porque enriquece la nación chilena, pero debe ser algo paulatino y poco perjudicial. Si tú traes una avalancha de personas, sin estudiar si van a aportar o a ser un peso social, obviamente es negativo.

De ahí su consigna “el que no aporta se deporta”.

-Correcto. Eso fue un cartel que se pegó y que fue bien bullado. Es justamente eso: una persona que viene a traficar drogas, a prostituirse o a lo que sea, tiene que irse, no le podemos dar un espacio.

ANTI FLANDERS

A poco más de un año de su creación, ¿cuántos miembros tiene el MSP?

-Activos, estamos cerca de las 400 personas. Creemos que el avance va a ser gigantesco, porque la gente está dispuesta a escuchar una nueva postura, ya se dio cuenta que la izquierda y la derecha no dan soluciones para nada.

¿Cuál es el foco geográfico más importante del MSP?

-Hay tres lugares que son muy fuertes: Puente Alto, Peñalolén y Maipú. Y hay que tener en cuenta que somos 400 miembros activos, por lo que estimamos que somos varios miles de simpatizantes.

¿Cómo sacan esa conclusión?

-Si bien no es un indicativo fidedigno, tenemos más de seis mil seguidores en Facebook y más de mil en Twitter. Nuestro movimiento también tiene mucha poesía, un carácter quijotesco de enfrentarse con espada en mano a un mundo moderno que se viene encima.

Se entiende que es una analogía, ¿pero qué espacio ocupa la violencia dentro del MSP?

-Ninguno importante, pero tampoco somos un grupo dispuesto a que le pasen por encima. No vamos a dejar que nos golpeen, ni que vengan a apabullarnos. Si vienen contra nosotros, nos vamos a defender, aunque nuestro objetivo no es violentar primero.

¿A qué te refieres cuando dices “si vienen contra nosotros”?

-Si hacemos un meeting y viene una horda furiosa, como le pasó a José Antonio Kast, nosotros nos vamos a defender. No somos un grupo de Flanders, como lo han querido plantear.

Entre los carteles que han pegado en las calles, hay uno que dice “Patria o muerte”, una frase que alude claramente a Fidel Castro y la revolución cubana. ¿Es otra de las ideas que rescatan dentro de su antimarxismo?

-Efectivamente. Esa convicción que pudo haber tenido Fidel Castro nosotros la tomamos. La cosa es así, patria o muerte, no hay otra opción.

¿Tomarían el poder por medio de una insurrección armada?

-Ja ja, no, los tiempos no están para eso. Hay que ser realistas, es impracticable, sobre todo porque existe un monopolio de las armas muy fuerte. Sería una locura. Pero lo importante es rescatar lo bueno de las partes.

¿Y qué rescatan de la derecha?

-Nada. No tienen filósofos ni personajes políticos importantes. Tampoco frases ni patriadas. A lo más algunos dichos de Manuel José Ossandón, que dice ser nacionalista.

En entrevista con este medio, el movimiento Capitalismo Revolucionario tildó al MSP de extrema izquierda, sobre todo por sus estatutos económicos.

-Que nos cataloguen donde quieran, pero no es así. Que Capitalismo Revolucionario no entienda que hay materias en que el Estado tiene que inmiscuirse es irracional, así como también que otros no reconozcan la propiedad privada como algo necesario.

Hasta el momento han metido al MSP y a Capitalismo Revolucionario dentro del mismo saco, el de los nuevos grupos de extrema derecha chilena.

-No hay peor insulto que ese, porque significa que estamos en el mismo saco que personas como Lavín o Hernán Larraín.

¿Entonces no les duele de igual manera que unos los tilden de fachos y otros de comunistas?

-Que digan que somos de extrema derecha es lo que más nos molesta. Que nos pongan en ese pedestal es lo peor. Para nosotros no se trata de cambiar de collar, sino de dejar de ser el perro. Ser de extrema derecha, en cambio, significaría tener ideas anacrónicas, cuando en realidad nuestro movimiento mira hacia el futuro y no para atrás.

¿Eso significa, por ejemplo, olvidar lo que pasó en Chile entre 1973 y 1989?

-Claro, poner los pies hacia adelante. Necesitamos un pueblo que camine unido, sin divisiones. Hay que entender que no puede existir un obrero sin un patrón y un patrón sin un obrero.

¿Y toda dictadura es mala, como dijo Mario Vargas Llosa la semana pasada?

-Absolutamente. La pregunta debe ser cuándo algo se convierte en dictadura, y eso ocurre cuando se gobierna contra el pueblo.

Fuente theclinic.cl

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