Distimia: cuando la tristeza se vuelve crónica

El trastorno distímico tiene diferencias con la depresión, aunque comparten síntomas y tratamientos. Aprende sobre esta enfermedad mental.

Baja autoestima, melancolía, tristeza y pesadumbre… Todos nos hemos sentido así en momentos puntuales de nuestras vidas, pero hay algunas personas que sencillamente no pueden “salir de un hoyo” desde hace muchos años.

La distimia es un trastorno depresivo que no encaja en el diagnóstico de una depresión propiamente dicha: sus síntomas son menos severos, pero también suelen ser mucho más persistentes y prolongarse en el tiempo hasta volverse crónicos.

Esto, el tiempo, es lo verdaderamente diferencial a la hora de reconocer un trastorno distímico. Los psiquiatras entienden que, para diagnosticarla, el estado emocional depresivo ha tenido que prolongarse más de dos años en los adultos y un año en menores de edad.

Menos aguda pero igual de penosa

Aunque los síntomas sean menos agudos que en el de un trastorno depresivo mayor (no son frecuentes por ejemplo, los pensamientos suicidas ni las autolesiones), vivir con la distimia no es para nada fácil. De hecho, debido a lo “discreto” de sus síntomas, las personas con distimia suelen tener más problemas que aquellas con depresión para que su entorno reconozca su enfermedad y sepan cómo ayudarle.

Quienes viven con la distimia suelen experimentar también con bastante frecuencia episodios puntuales de depresión severa, dando lugar a una especie de “doble depresión” con altos y bajos dentro de un estado melancólico y apático generalizado.

Con bastante frecuencia, el trastorno distímico también va acompañado de otros problemas mentales relacionados, como el trastorno de ansiedad generalizada y trastornos de la personalidad.

¿Qué la causa y quién la padece?

Como en tantas enfermedades mentales, no hay una sola causa que explique la aparición del trastorno distímico. Los médicos saben que existen varios factores de riesgo bioquímicos (cambios en los neurotransmisores del cerebro), genéticos, psicológicos y ambientales que contribuyen al desarrollo de esta condición, pero acotarlos y cifrarlos hasta el punto de poder determinar qué factor es “el culpable” es a día de hoy una tarea imposible para los psiquiatras.

En general, la distimia afecta más a personas que ya tienen antecedentes familiares y que están o han estado sometidas por algún motivo a situaciones de gran estrés emocional. Al contrario que en el trastorno depresivo mayor, donde no hay grandes diferencias entre géneros, la distimia afecta cinco veces más a las mujeres que a los hombres.

¿Cómo se trata?

Al igual que en el trastorno depresivo mayor, la distimia suele tratarse con medicamentos antidepresivos, especialmente los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS), recomendados por sus pocos efectos secundarios.

A veces también suelen prescribirse en combinación con otro medicamento, ya sea un estabilizador del estado de ánimo como el litio o un ansiolítico, para controlar los ataques de ansiedad puntuales.

Pero la medicación por sí misma solo ayuda hasta cierto punto. Como en otras enfermedades mentales, el tratamiento de la distimia es más efectivo cuando se combina con formas de psicoterapia. En esta página ya te hemos hablado de los beneficios que experimentan las personas que han seguido una terapia basada metodología cognitivo-conductual.

Aceptación y lucha

Aunque no hay dos personas que respondan igual a los tratamientos, lo cierto es que es muy normal que la distimia se prolongue durante muchos años, e incluso entre aquellas que experimentan mejoría, no eliminan sus síntomas para siempre.

No siempre podemos cambiar lo que nos pasa, pero lo que hacemos con ello sí está en nuestra mano. Si tienes distimia, aprende a luchar contra los síntomas y no caigas en la desesperación y el desánimo.

Los fármacos, la psicoterapia y una actitud realista y valiente consiguen que los síntomas mejoren, y que muchas personas que conviven con la distimia consigan llevar una vida plena y normalizada. No hay atajos para la felicidad y una vida llena de sentido, pero tampoco llegarás a ella si no te mueves para alcanzarla.

Fuente mayoclinic.org

Cómo ayudar a un familiar con trastorno distímico de la personalidad

En unComo te hemos hablado sobre cómo reconocer un trastorno distímico. Es un trastorno, normalmente temporal, asociado con características de la depresión, que con un buen tratamiento y fuerza de voluntad puede mejorar considerablemente, incluso desaparecer.

Pero, ¿qué ocurre cuándo tenemos un familiar que tiene este trastorno?, ¿Y si convivimos con él?, ¿Y qué ocurre cuando es nuestro hijo quien lo padece? ¿Podemos ayudarle de algún modo?

Desde uncomo.com queremos orientarte con estos 10 consejos sobre cómo para ayudar a un familiar con trastorno distímico de la personalidad.

Recuerda, que si tienes dudas o necesitas otro tipo de orientación es importante acudir a un profesional para que pueda guiarte.

Pasos a seguir:
Busca información sobre el trastorno distímico, para poder ayudar, primero hay que comprender.
Aconséjale que acuda a un profesional para poder hablar de todo lo que le ocurre, para que le diagnostique si es necesario y para que le oriente en su día a día. Acompáñale para se sienta apoyado en todo momento.

Suelen tener alteraciones de sueño, es importante crear una rutina de sueño para poder conciliarlo de forma adecuada. (Tanto si tienen insomnio como si duermen demasiado). También hay infusiones que ayudan a conciliar el sueño o a estar un poco más relajado, puedes ofrecerle una antes de la rutina para acostarse. Consulta nuestro artículo sobre cuáles son las mejores infusiones para dormir.

El rendimiento en el trabajo o en los estudios se ve afectado ya que tienen grandes dificultades para pensar y concentrarse. También suelen estar despistados o tener fallos de memoria, ocasionando junto con su pasividad, que sea una persona poco productiva en lo que hace. Todo ello hace que se sientan culpables y que les baje la autoestima, sintiéndose incompetentes.

Es bueno ayudarles con ejercicios de memoria de forma rutinaria, así como ejercicios de concentración, anímale cuando tenga mejoras aunque sean pequeñas. Ya que eso potenciará un poco su autoestima y podrán sentirse mejor para ir mejorando poco a poco.

Fuente uncomo.com

 

Distimia: Qué es y Cómo Curarla. (Depresión Crónica y Depresión Doble)

Subido por Psicoactiva Iñaki Vázquez

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